El otro dilema del peronismo: PASO sí, PASO no

En el PJ crece la presión por habilitar una competencia que legitime liderazgos y evite una síntesis a puertas cerradas en un escenario de tensiones cruzadas. También crecen las dudas sobre el costo político de anticipar la disputa y el desgaste que puede dejar en el camino.
 
 
 
 
 
 
Política20 de abril de 2026Mariana PortillaMariana Portilla
Massa junto a Kicillof y Máximo Kirchner.

La discusión sobre cómo elegir al próximo candidato presidencial dejó de ser un debate técnico y pasó a ser el eje político que ordena —y tensiona— al peronismo. Sin definiciones sobre las reglas electorales y con las PASO en duda, los distintos sectores del PJ comenzaron a moverse con una lógica propia: todos hablan de unidad, pero se preparan para competir.

El escenario es incierto. La demora del Gobierno nacional en avanzar con una reforma política mantiene abierto un esquema híbrido que obliga al peronismo a pensar alternativas. En ese marco, la idea de una interna —abierta o partidaria— empezó a consolidarse como la salida más viable para evitar una definición cerrada que profundice las fracturas.

La propuesta de dirimir candidaturas en una competencia interna ganó volumen en las últimas semanas. Dirigentes con peso territorial y referentes partidarios coinciden en que la confrontación controlada puede funcionar como un mecanismo de síntesis. No sólo permitiría legitimar al candidato, sino también contener a los distintos sectores dentro de un mismo esquema.

El planteo no es nuevo, pero ahora aparece atravesado por una necesidad más urgente: evitar que la fragmentación vuelva a condicionar el armado electoral. La experiencia reciente dejó una enseñanza compartida hacia adentro del peronismo: sin reglas claras y sin un liderazgo validado, la construcción política se vuelve inestable.

En ese contexto, la defensa de las PASO o de un esquema equivalente cobra fuerza. La diputada nacional Victoria Tolosa Paz lo sintetizó con claridad: “Las PASO son clave para garantizar la participación ciudadana en la elección de nuestros candidatos y construir una alternativa federal”. Su planteo apunta a evitar acuerdos de cúpula y abrir el juego a una competencia más amplia.

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La dificultad de construir consenso

Detrás del impulso a una interna hay otro dato estructural: la imposibilidad de construir una candidatura de unidad. Las tensiones entre los principales liderazgos siguen vigentes y condicionan cualquier intento de síntesis.

La relación entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof continúa atravesada por diferencias políticas y personales que, aunque contenidas, no se resolvieron. Ese vínculo congelado desde la derrota electoral de 2025 se transformó en uno de los factores que explican por qué la competencia aparece hoy como una salida más probable que el consenso.

Kicillof se mantiene en el centro de la escena. Su proyección nacional crece, pero convive con una estrategia cautelosa. En su entorno evitan forzar definiciones en un contexto inestable, aunque reconocen que una eventual interna podría fortalecer su posicionamiento.

El propio gobernador lo dejó en claro al afirmar: “No voy a forzar una candidatura y provocar una ruptura total del peronismo”. La frase marca un equilibrio delicado entre ambición política y necesidad de preservar la unidad.

Mientras tanto, su construcción territorial avanza. El respaldo de intendentes, organizaciones sociales y sectores del PJ bonaerense le da volumen político, pero también genera resistencias en otros espacios que desconfían de un armado propio demasiado anticipado.

Kicillof y Lula
Axel Kicillof suma respaldo de presidentes de la región. 

En paralelo, Kicillof empezó a ensayar gestos de apertura hacia sectores por fuera del peronismo tradicional. Encuentros con dirigentes de otros espacios y señales de pragmatismo alimentan la idea de un armado más amplio.

Esa estrategia se apoya en una lectura compartida en algunos sectores: la unidad del peronismo, por sí sola, podría no alcanzar para ganar. “Hay que ampliar y federalizar lo máximo posible”, repiten cerca del gobernador.

Sin embargo, esa apertura también genera tensiones internas. La discusión no es sólo quién conduce, sino también qué tipo de coalición se construye.

Massa, el equilibrio y el juego largo

En ese tablero fragmentado, Sergio Massa volvió a posicionarse como un actor clave. Con diálogo abierto con todos los sectores, busca sostener puentes en una interna que todavía no tiene reglas definidas.

Su reciente encuentro con Kicillof, donde analizaron la situación económica y el impacto de los recortes nacionales en la provincia, confirma una dinámica de contactos permanentes. Massa transmite la preocupación de los intendentes por la falta de recursos y utiliza ese diagnóstico como punto de partida para construir una alternativa política.

Ese rol de articulador lo ubica en una posición estratégica: no lidera la carrera de manera explícita, pero tampoco queda afuera de la discusión. Se mueve con cautela. Sabe que el principal obstáculo del peronismo es su propia interna y apuesta a posicionarse como una figura capaz de ordenar ese escenario.

El desafío es complejo. Con Kicillof lanzado en la construcción de su candidatura, el margen para ocupar un rol central se reduce. Aun así, el exministro de Economía se apoya en su vínculo con intendentes y en su capacidad de negociación para sostener protagonismo.

Jorge Brito
La aparición del banquero Jorge Brito como posible candidato refleja una búsqueda de ampliar la base electoral hacia sectores económicos y moderados.

Nuevos actores y la ampliación del mapa

El armado peronista empieza a incorporar nombres que exceden la estructura tradicional. La aparición del banquero Jorge Brito como posible candidato refleja una búsqueda de ampliar la base electoral hacia sectores económicos y moderados.

Su perfil, distante tanto del kirchnerismo como de la ultraderecha, lo posiciona como una figura de diálogo. Sus críticas al rumbo económico —“hay una suerte de estrangulamiento en la actividad privada”— lo acercan a diagnósticos que también circulan en la oposición.

En paralelo, la idea de construir un espacio más amplio también es impulsada por dirigentes como Miguel Ángel Pichetto y Emilio Monzó. Su propuesta apunta a integrar sectores desencantados con el oficialismo sin romper con la estructura del peronismo.

En ese esquema, aunque el discurso público insiste en la unidad, la dinámica política muestra otra cosa. Kicillof construye, Massa articula, otros dirigentes se anotan y nuevos actores aparecen en escena.

La discusión sobre las PASO o una interna abierta es, en el fondo, la expresión de ese proceso. No se trata sólo de definir un mecanismo electoral, sino de resolver cómo se ordena el poder dentro del peronismo.

 

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