El PRO sale del letargo y ensaya su renacer en la Provincia: territorio, unidad y 2027 en la mira
Mariana Portilla


Con movimientos cada vez más visibles, el PRO bonaerense comenzó a salir del letargo. El espacio activa recorridas, ordena su interna y vuelve a instalar un objetivo: ser opción de poder en la provincia de Buenos Aires.
La reciente gira del senador bonaerense y vicepresidente del partido, Pablo Petrecca, por el interior no fue una actividad aislada. Formó parte de una estrategia más amplia que busca reconstruir músculo territorial, recuperar centralidad política y, sobre todo, ordenar una oposición fragmentada que todavía no termina de definir su vínculo con La Libertad Avanza.
El recorrido por Azul, Rauch y Benito Juárez dejó ver uno de los ejes centrales de esta nueva etapa: el regreso al territorio. Petrecca combinó agenda institucional con armado político, reuniones con intendentes y gestos hacia sectores productivos, en especial el agro.
“El objetivo es escuchar a los bonaerenses y fortalecer el trabajo conjunto”, planteó el legislador, en línea con una narrativa que el PRO busca reinstalar: la cercanía con la gestión local como diferencial frente a un oficialismo al que acusan de estar absorbido por disputas internas.
La foto con el intendente radical Maximiliano Suescun en Rauch no fue menor. Expuso otra de las claves del momento: la necesidad de reconstruir puentes dentro de la oposición, en un esquema que inevitablemente requerirá acuerdos más amplios si el objetivo es disputar la gobernación.
La unidad como condición y problema
El discurso de Petrecca insiste en una idea que atraviesa a todo el PRO: la unidad opositora. Pero detrás de esa consigna se esconde una tensión no resuelta. ¿Unidad con quién y bajo qué condiciones?
El partido que conduce Cristian Ritondo en la provincia se define como aliado del gobierno nacional, pero al mismo tiempo observa con cautela el desgaste de La Libertad Avanza, atravesada por conflictos internos y cuestionamientos a su estructura política.
En ese contexto, el PRO intenta pararse en un lugar incómodo pero potencialmente rentable: acompañar sin diluirse. La crítica interna no es menor. “Hablamos demasiado de egos y peleas”, admitió Mauricio Macri en un mensaje reciente, marcando la necesidad de ordenar hacia adentro antes de proyectar hacia afuera.

Si hay un activo que el PRO reconoce como propio es su red de intendentes. En un escenario adverso a nivel nacional y provincial, los municipios aparecen como el último bastión de gestión concreta y cercanía con el electorado.
Por eso, la estrategia combina tres planos: blindar los distritos que gobiernan, potenciar figuras con anclaje territorial y construir una agenda legislativa que los reposicione en la discusión pública.
En la Legislatura bonaerense, nombres como el propio Petrecca, Alejandro Rabinovich y Agustín Forchieri empiezan a tallar como articuladores de esa estrategia. Temas como seguridad, reforma política y sistema electoral aparecen en carpeta, con la intención de disputar agenda tanto al oficialismo como a sus socios libertarios.
El factor 2027 y la pelea por el liderazgo
Aunque falta tiempo, el horizonte electoral ya ordena decisiones. El PRO sabe que no tiene margen para improvisar. La reconstrucción requiere tiempo, volumen político y, sobre todo, liderazgo.
La figura de Petrecca empieza a moverse con mayor visibilidad, pero no es la única. El espacio convive con múltiples referencias que deberán encontrar un mecanismo de síntesis o exponerse a una interna desgastante.
En ese marco se inscribe la frase de Cristian Ritondo —“Voy a militar para que Diego Santilli sea gobernador”—, que no solo instaló con fuerza la candidatura del actual diputado, sino que también dejó expuesta la intención de avanzar hacia una eventual síntesis con La Libertad Avanza para competir en la provincia de Buenos Aires. El propio esquema libertario, según trascendió en el entorno del PRO, contaría con el visto bueno de Javier Milei para ese armado.
Sin embargo, la consolidación de Santilli como figura central no cierra el debate interno. Petrecca marcó matices dentro del espacio al sostener que “Santilli podría ser un buen candidato a gobernador del PRO, pero no es el único”, en una señal clara de que la disputa por la representación sigue abierta.
En paralelo, los intendentes empiezan a empujar con mayor fuerza su propio posicionamiento dentro del esquema de liderazgo. Con gestión territorial como principal activo, reclaman mayor incidencia en la definición de candidaturas y en la estrategia electoral del partido. “Tenemos un montón de jefes comunales con experiencia en gestión que podrían ser buenos candidatos”, planteó un dirigente seccional a GRUPOLAPROVINCIA.COM, en un mensaje que apunta a equilibrar el peso de las figuras nacionales con el poder territorial.
Ese cruce de miradas convive con una certeza compartida: sin acuerdos amplios dentro de la oposición, el escenario electoral en la provincia aparece altamente competitivo frente al peronismo. Allí es donde la eventual alianza con La Libertad Avanza empieza a consolidarse como una alternativa central, aunque no exenta de tensiones sobre la identidad del PRO.

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