Con la salud como bandera, Kicillof dejó instrucciones para empezar a construir el 2027
Pamela Orellana

El lanzamiento del Movimiento Derecho al Futuro Salud dejó una postal bastante más amplia que la de un acto sectorial. En el Pasaje Dardo Rocha de La Plata, Axel Kicillof usó la agenda sanitaria para ordenar una lectura política sobre el gobierno de Javier Milei, marcar diferencias de gestión y volver a instalar la idea de una construcción nacional con la mira puesta en 2027.
El gobernador bonaerense encabezó el encuentro ante trabajadores de la salud, profesionales, gremios, rectores universitarios, legisladores, intendentes y dirigentes llegados desde 21 provincias.
Lo acompañaron la vicegobernadora Verónica Magario; el intendente platense, Julio Alak; el exministro de Salud Daniel Gollan; y funcionarios del área, entre ellos el ministro bonaerense Nicolás Kreplak, a quien Kicillof agradeció públicamente por la gestión sanitaria provincial.
El MDF Salud se suma a otros sectores del Movimiento Derecho al Futuro, como Ciencia, Mujeres, Universidad y Cultura, mientras se prepara el capítulo de Juventudes.
En la arquitectura política del kicillofismo, no aparece como una mesa técnica más, sino como una plataforma para discutir el rumbo del país desde un terreno sensible: hospitales, medicamentos, vacunas, salud mental, programas nacionales y condiciones de vida.
Dos modelos frente a frente
Kicillof planteó que la discusión sanitaria expresa “dos modelos opuestos” de país. De un lado, ubicó al gobierno libertario, al que acusó de mirar la salud como mercancía. Del otro, defendió un Estado presente, con políticas públicas sostenidas incluso en medio del ajuste nacional.
“Frente al abandono, el ajuste y la crueldad, nosotros elegimos luchar por una Argentina donde la salud no sea un negocio y un privilegio, sino un derecho para todos y todas”, sostuvo el mandatario. Y agregó: “Sin salud no hay libertad real, no hay igualdad posible y no hay proyecto de vida”.
El tramo más duro del discurso estuvo dirigido al impacto social del programa económico nacional. Kicillof habló de una “catástrofe sanitaria” y enumeró recortes presupuestarios que, según afirmó, rondan el 40 por ciento; el deterioro del programa Remediar; dificultades en la provisión de medicamentos y vacunas; el abandono de programas nacionales; y la salida de la Organización Mundial de la Salud.
También cuestionó la reforma de la ley de salud mental impulsada por la Casa Rosada, por considerar que podría restringir aún más la asistencia.
En ese marco, vinculó el ajuste con el aumento de la angustia, la ansiedad y la depresión, y señaló subas en casos de hepatitis y meningitis. Además, afirmó que se registró un aumento del 6% en la mortalidad infantil y del 37% en la mortalidad materna.
“La motosierra mata”, lanzó. Y endureció todavía más el diagnóstico: “Este plan económico es el que enferma y mata. Como dijo el papa Francisco, enferma el cuerpo y el alma”.
“Con la Provincia no alcanza”
La Provincia fue presentada como contrapunto, aunque Kicillof evitó venderla como solución suficiente. Dijo que el sistema bonaerense “sigue estando en pie”, destacó la ampliación del programa de medicamentos y valoró el trabajo de los equipos sanitarios. Pero reconoció que esa respuesta no alcanza frente a un deterioro nacional.
“Con las políticas provinciales no alcanza, por eso tenemos que cambiar el rumbo económico del país”, afirmó. La frase ordenó el sentido político del acto: la salud como bandera, pero también como argumento para construir una alternativa de gobierno.
“No puede haber equilibrio en el marco de la miseria planificada”, apuntó, antes de cuestionar a “un presidente que se la pasa viajando y dando la espalda a la gente y sus necesidades”.
Kicillof también buscó interpelar hacia afuera del peronismo tradicional. Pidió construir “una fuerza nacional que sea amplia, federal, participativa” y planteó que el futuro “no es de Milei, es del pueblo”. En esa línea, insistió en que no alcanza con denunciar: “La tarea es organizar una alternativa real, potente y militante”.
Gollan fue todavía más explícito sobre el horizonte electoral. Sostuvo que el MDF Salud no nació “para quejarse ni hacer catarsis”, sino para elaborar “el proyecto de salud nacional” de cara a un eventual gobierno nacional de signo nacional y popular en 2027.
También homenajeó a los trabajadores sanitarios fallecidos durante la pandemia y reivindicó la figura de Ramón Carrillo, aunque remarcó que ningún proyecto sanitario prospera sin decisión política.
“Podemos tener diez Ramones Carrillo en un Ministerio de Salud, pero si no tenemos un presidente que banque lo que hay que bancar, no sale. Y Axel, vos sos ese”, dijo Gollan. Luego remató: “Hoy gobernador, en 2027 presidente”.
Alak, como intendente anfitrión, acompañó el planteo y señaló que la convocatoria busca “criticar las políticas de Milei, pero sobre todo pensar un plan de cara al futuro”. Para el jefe comunal, “la salud nunca va a ser un derecho mientras se aplique la motosierra”.
Kicillof cerró con una consigna de militancia territorial, enfocada en hospitales, centros de salud y salitas. “Les pido que defendamos el derecho a nuestro futuro. Eso significa que dentro de dos años la Argentina tenga otro gobierno con objetivos y prioridades distintas”.

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