El plan de Kicillof para abrir mercados mientras Milei confronta con los socios comerciales
Pamela Orellana
Axel Kicillof profundiza una agenda internacional apoyada en una premisa concreta: abrir mercados, sostener relaciones comerciales y evitar que las disputas ideológicas del Gobierno nacional terminen golpeando a la producción.
La posible misión empresaria a China y su intervención frente a la crisis diplomática con Brasil exponen una orientación que el gobernador bonaerense busca presentar como alternativa al rumbo exterior de Javier Milei.
El movimiento más inmediato fue su reacción ante los insultos del Presidente contra Luiz Inácio Lula da Silva y el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes durante una actividad política en San Pablo. Milei participó de un acto junto al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, respaldó su candidatura presidencial y, tras regresar al país, ratificó sus dichos en una entrevista radial.
Kicillof sostuvo que el jefe de Estado argentino ofendió “al gobierno de Brasil, a su presidente y a su pueblo” y afirmó que sus intervenciones generan “vergüenza ajena”. También cuestionó que busque convertirse en el “che pibe” de Donald Trump y Benjamin Netanyahu, atacando a quienes enfrentan a la ultraderecha internacional.
Brasil, comercio y puestos de trabajo
El gobernador informó que se comunicó con el canciller brasileño, Mauro Vieira, en nombre del Partido Justicialista bonaerense. “No en nuestro nombre, Milei”, le transmitió, según explicó públicamente este domingo.
La intervención no quedó limitada al terreno partidario. Kicillof advirtió que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y vinculó las declaraciones presidenciales con posibles consecuencias sobre inversiones, exportaciones y fuentes laborales.
“Con estas provocaciones, Milei pone en riesgo inversiones, exportaciones, miles de puestos de trabajo y los intereses de la Argentina, todo para sostener a un candidato por pedido de Trump”, señaló.

La reacción brasileña amplió el conflicto. El gobierno de Lula llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y tenía previsto que Vieira analizara este lunes nuevas medidas en el Palacio Itamaraty. Durante la ausencia de Bitelli, el ministro consejero Eduardo Uziel quedó a cargo de la representación diplomática como encargado de Negocios.
Itamaraty también anunció la convocatoria del embajador argentino, Daniel Raimondi, y calificó lo ocurrido como un “episodio infamante” y “sin precedentes”. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil recordó los 203 años de amistad y cooperación bilateral. En la Casa Rosada, en cambio, buscaban limitar el alcance del episodio bajo la idea de que los asuntos diplomáticos y comerciales podían avanzar por carriles separados.
China y la apertura de mercados
Mientras cuestiona el deterioro del vínculo con Brasil, Kicillof evalúa encabezar una misión a China junto con empresarios interesados en ingresar al mercado asiático. El gobernador recibió una invitación para llevar firmas bonaerenses a la Exposición Internacional de Importaciones de China, que se desarrollará en Shanghái entre el 5 y el 10 de noviembre.
Desde su entorno confirmaron la convocatoria, aunque aclararon que el viaje todavía no está cerrado. La fecha podría superponerse con una eventual visita del papa León XIV a la Argentina, aún no confirmada por la Santa Sede.
Javier Milei y el canciller Pablo Quirno mencionaron noviembre como período tentativo, mientras el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, informó que una comitiva del Vaticano recorrió el país para estudiar la logística.
La misión comercial, en caso de concretarse, reforzaría una línea que Kicillof ya desplegó en abril durante su viaje a Barcelona para participar de la Movilización Global Progresista. Allí compartió actividades con Pedro Sánchez, Lula, Claudia Sheinbaum, Gustavo Petro y Yamandú Orsi, además de reunirse con el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero y la dirigente italiana Elly Schlein.
Una disputa por la inserción internacional
En Barcelona, el mandatario bonaerense se reunió con Lula y retomó un vínculo que había tenido otro capítulo en Brasilia, en agosto de 2024. En aquella ocasión habían conversado sobre integración productiva, inversiones y comercio. Kicillof remarcó entonces que la provincia concentra el 38 por ciento de la población argentina y genera el 50 por ciento del valor industrial del país.
La posible escala en China y la defensa del vínculo con Brasil aparecen así como dos capítulos de un mismo planteo: sostener relaciones económicas más allá de las afinidades políticas y evitar que las provocaciones presidenciales afecten intereses productivos. “La relación con Brasil merece responsabilidad, no provocaciones”, remarcó Kicillof.

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