Milei busca blindar el Banco Central: las claves de una reforma que ahora pasa al Senado
Andrés Montero

La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central quedó en condiciones de ser discutida por el Senado luego de que el oficialismo consiguiera una amplia mayoría en la Cámara de Diputados. La iniciativa impulsada por el Gobierno obtuvo 144 votos afirmativos, 102 negativos y nueve abstenciones en la votación general. El resultado fue acompañado por el PRO, la UCR, el MID y legisladores vinculados a distintos gobernadores.
El proyecto concentra la función del BCRA en preservar el valor de la moneda, prohíbe la emisión sin respaldo y busca cerrar las vías de financiamiento directo al Tesoro. También modifica el esquema de designación y remoción de las autoridades de la entidad.
Para el presidente Javier Milei, la reforma representa “un paso fundamental para erradicar la inflación”. El mandatario celebró el resultado desde la Quinta de Olivos, mientras La Libertad Avanza presentó la iniciativa como una herramienta destinada a impedir que futuros gobiernos recurran a la emisión monetaria para financiar el gasto público.
La oposición, sin embargo, advirtió que algunos artículos podrían ampliar las posibilidades de utilizar activos del Banco Central como respaldo para nuevas operaciones financieras y cuestionó las condiciones previstas para desplazar a sus autoridades.

El uso de las reservas, uno de los puntos más discutidos
Uno de los principales reclamos estuvo dirigido al artículo 13, que permite emplear activos —entre ellos reservas en oro, instrumentos financieros y dinero líquido— como garantía en operaciones propias del Banco Central.
Guillermo Michel, diputado de Unión por la Patria, sostuvo que esa redacción le daría al organismo la posibilidad de “hipotecar” sus activos y utilizarlos como garantía colateral para continuar tomando deuda.
También hubo cuestionamientos al artículo 12. Ese apartado establece que el BCRA podrá permitir que una parte de los requisitos de reserva sea integrada con títulos públicos valuados a precios de mercado.
El oficialismo no aceptó modificaciones. La votación particular se realizó por títulos y no artículo por artículo, una decisión que provocó fuertes protestas de distintos bloques opositores, que aspiraban a rechazar o modificar algunos puntos específicos.
El Título I, que concentra la mayor parte de la reforma, reunió 138 votos positivos, 110 negativos y siete abstenciones. El Título II obtuvo 142 votos a favor, 107 en contra y seis abstenciones.
La disputa por la conducción del Banco Central
Otro eje de la discusión fue el nuevo régimen para las autoridades del organismo. El proyecto establece mandatos de seis años para el presidente, el vicepresidente y los ocho directores. Las designaciones quedarían en manos del Poder Ejecutivo, con acuerdo del Senado por mayoría simple, pero para una eventual remoción serían necesarios dos tercios de ambas cámaras.
Agustín Rossi, diputado de Unión por la Patria, afirmó que ese mecanismo busca garantizar la continuidad de las actuales autoridades y de la política monetaria del Gobierno, incluso ante un eventual cambio de signo político.
“¿Es razonable que si la oposición gana las elecciones el año que viene tenga que gobernar con una política monetaria del que perdió?”, planteó Rossi durante el debate. Desde las bancas de La Libertad Avanza le respondieron al grito de “¡Van a volver a perder!”.
Martín Lousteau, de Provincias Unidas, reconoció el deterioro patrimonial provocado por las letras intransferibles, pero consideró que fijar objetivos en la Carta Orgánica no cambia necesariamente el funcionamiento del organismo. También advirtió que el oficialismo podría estar utilizando la discusión como parte de una “batalla cultural”.
Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, señaló que el proyecto no determina cuánto tiempo pueden continuar “en comisión” las autoridades que todavía no fueron ratificadas por el Senado. Miguel Ángel Pichetto, de Encuentro Federal, cuestionó que el Gobierno hable de autonomía mientras Santiago Bausili continúa al frente del organismo.
Oficialismo y oposición cruzaron acusaciones por la economía
Los diputados libertarios centraron sus intervenciones en la emisión monetaria durante los gobiernos kirchneristas. El jefe del bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, sostuvo que los argentinos financiaron “la fiesta de los políticos” mediante la inflación y defendió la incorporación de límites que ningún gobierno pueda vulnerar.
Sabrina Ajmechet calificó la reforma como una ley destinada a “blindar a las instituciones”, mientras Alejandro Fargosi aseguró que la iniciativa busca “cuidar el bolsillo de las personas”. Desde el PRO, Daiana Fernández Molero garantizó el acompañamiento de su bancada y afirmó que el objetivo es impedir que el Banco Central vuelva a financiar al Tesoro mediante emisión.
Los bloques opositores respondieron con críticas a la situación económica, la pérdida de poder adquisitivo, el cierre de empresas y el crecimiento del endeudamiento familiar.
Julia Strada cuestionó la supuesta independencia que promueve el proyecto y acusó al Gobierno de intentar consolidar a Santiago Bausili al frente del BCRA. Germán Martínez, presidente del bloque de Unión por la Patria, apuntó contra el impacto de la política económica sobre las pymes, el empleo, los salarios y las jubilaciones.
Natalia de la Sota, de Defendamos Córdoba, también vinculó el debate con la caída del empleo registrado, el cierre de pequeñas y medianas empresas y las dificultades de millones de personas para afrontar sus deudas.
Con la media sanción obtenida en Diputados, la discusión se trasladará ahora al Senado. Allí, el Gobierno deberá volver a reunir apoyos para convertir en ley una reforma que considera central para su programa económico y que la oposición observa con reparos por sus efectos sobre las reservas y la autonomía futura del Banco Central.

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