Reforma electoral: Kicillof pateó la pelota a Nación, pero la oposición provincial se planta en ataque
La discusión por la reforma electoral volvió al centro de la escena política. Este lunes, en una conferencia de prensa, el gobernador Axel Kicillof dejó en claro que cualquier modificación que impulse el gobierno de Javier Milei tendrá un impacto directo en el territorio bonaerense, tanto en el calendario como en las reglas de competencia.
“Estamos de vuelta en el mismo problema”, advirtió el mandatario, al señalar que la eventual reforma nacional condiciona las decisiones provinciales. En particular, puso el foco en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), cuya continuidad o suspensión definirá el esquema electoral completo.
La clave está en la normativa vigente: si Nación decide mantener las PASO, la provincia queda obligada a realizarlas en simultáneo. Este punto, lejos de ser menor, limita la autonomía bonaerense y convierte la discusión electoral en una negociación política de escala nacional.
Kicillof fue explícito al describir el escenario: sin definiciones del gobierno nacional, es prácticamente imposible diseñar el cronograma electoral en la provincia. “Es muy difícil plantearlo sin saber qué va a hacer Nación”, sostuvo.
Detrás de esta afirmación hay una lectura política más profunda. La Casa Rosada no solo define el marco general, sino que también incide en la estrategia de los oficialismos provinciales. En ese contexto, la reforma electoral deja de ser una cuestión administrativa para transformarse en una herramienta de poder.
Las propuestas opositoras y el nuevo mapa electoral
Mientras el oficialismo provincial analiza escenarios, la oposición comenzó a mover fichas. El senador nacional Maximiliano Abad impulsa la implementación de la Boleta Única de Papel, una iniciativa que busca modernizar el sistema y reducir costos.
En la misma línea, sectores de La Libertad Avanza y la Coalición Cívica también promueven cambios de fondo. Entre ellos, la eliminación o modificación de las PASO, a las que consideran un mecanismo desgastado que genera gastos innecesarios.
El diputado Andrés De Leo, por su parte, propuso que las primarias pasen a ser optativas, con el objetivo de reducir la carga electoral sobre la ciudadanía. Desde el espacio libertario, el senador Carlos Curestis fue más allá y planteó directamente su eliminación.
Estas propuestas coinciden en un punto: la necesidad de rediseñar el sistema electoral. Sin embargo, difieren en los objetivos políticos que persiguen, lo que anticipa un debate legislativo complejo.
El trasfondo: poder territorial y liderazgo
Más allá de las discusiones técnicas, el eje de fondo es político. La reforma electoral impacta directamente en la construcción de poder, especialmente en una provincia donde el peso territorial de los intendentes resulta determinante.
Uno de los puntos más sensibles es la ley que limita las reelecciones. Si se mantiene vigente, decenas de jefes comunales no podrán competir en 2027, lo que obligaría a una renovación forzada de liderazgos.
Este escenario genera tensiones dentro del peronismo. Mientras algunos sectores -como el massismo- promueven sostener las reglas actuales para favorecer el recambio, otros advierten que perder intendentes con fuerte anclaje territorial podría debilitar la estructura electoral.
En paralelo, crece el debate sobre un posible desdoblamiento electoral. Separar las elecciones provinciales de las nacionales permitiría a Kicillof ordenar la sucesión en Buenos Aires con mayor autonomía.
Sin embargo, la estrategia no está exenta de críticas. Dirigentes como Sergio Berni y Mayra Mendoza plantearon reparos, al considerar que fragmentar el calendario electoral puede debilitar una estrategia nacional unificada.
La discusión, entonces, no es solo sobre fechas. Es sobre el rumbo político: priorizar la lógica provincial o sostener una construcción alineada con el escenario nacional.
En este contexto, Kicillof evitó definiciones sobre su sucesión, aunque confirmó que distintos sectores ya trabajan en posibles candidaturas. “Es prematuro”, insistió, al tiempo que reclamó que los nombres surjan de debates políticos y no de imposiciones.
El gobernador también bajó el tono a las especulaciones sobre una eventual candidatura presidencial y remarcó que el foco debe estar puesto en la construcción política.“Este es un año de construcción más que de campañas y candidaturas”, afirmó.
Durante la conferencia de prensa, el mandatario no esquivó la confrontación con el gobierno nacional. Volvió a cuestionar con dureza a Milei y lo responsabilizó por el impacto económico y social en la provincia. Según Kicillof, las políticas del Ejecutivo nacional afectan la producción, el empleo y el poder adquisitivo, al tiempo que generan incertidumbre en el plano institucional.
“Lo más importante es generar una fuerza política y una propuesta electoral que nos permita que este gobierno termine en 2027”, concluyó.