Se derrumba un ícono: el frigorífico de Paty al borde del cierre
Juan Manuel Villarreal
El frigorífico General Pico, ubicado en la localidad pampeana de Trenel, suspendió a la totalidad de sus 450 trabajadores en medio de una profunda crisis financiera. La empresa, propiedad del empresario entrerriano Ernesto “Tito” Lowenstein, enfrenta una deuda que supera los $30.000 millones y una fuerte caída de la actividad.
La decisión se produce en un contexto adverso para la industria cárnica, marcado por la retracción del consumo interno, la baja de las exportaciones y un deterioro acelerado de la rentabilidad en plantas con fuerte perfil exportador.
Exportaciones en caída y dependencia del mercado chino
Uno de los principales factores que explican la crisis del frigorífico es la contracción del negocio exportador de carne durante 2025. Según datos del Indec, las exportaciones argentinas de carne vacuna cayeron 7,3% en volumen respecto del año anterior.
El retroceso fue aún más marcado en los envíos a China, principal destino del sector. El gigante asiático redujo sus importaciones un 12,3% interanual, pasando de 569.000 toneladas en 2024 a unas 498.000 en 2025. Como consecuencia, su participación en el total exportado por la Argentina cayó del 74% al 70%.
A esto se sumó un precio promedio cercano a los USD 3.800 por tonelada, sensiblemente inferior al que pagan otros mercados, lo que golpeó de lleno a frigoríficos altamente dependientes del comercio con China.
Más dólares, pero menos volumen
Paradójicamente, pese a la caída en las toneladas exportadas, la facturación total del sector creció 28,5% en 2025, impulsada por una mejora significativa de los precios internacionales.
Mercados como Estados Unidos, Israel y la Unión Europea pagaron entre 20% y 30% más que en 2024 por la carne argentina. Sin embargo, ese mayor ingreso de dólares no logró compensar el impacto negativo en plantas diseñadas para grandes volúmenes de faena y orientadas casi exclusivamente al mercado chino.
De 600 a 50 cabezas por día
En el caso de General Pico, el impacto fue inmediato. La planta pasó de faenar unas 600 cabezas de ganado por día a poco más de 50, una caída que volvió inviable su funcionamiento cotidiano y derivó en la suspensión total del personal.
A las dificultades externas se sumó un consumo interno estancado en mínimos históricos, que redujo aún más las alternativas para sostener la actividad.
El freno de la faena kosher y la pérdida de dólares
Otro golpe clave fue el freno de la faena kosher, un segmento estratégico para la exportación. En los últimos meses, los equipos especializados fueron retirados de las plantas pampeanas, lo que implicó el cierre de los envíos a Israel.
La pérdida de ese flujo de dólares profundizó los problemas de liquidez del frigorífico, que ya operaba con márgenes extremadamente ajustados.
Preocupación en Trenel y efecto dominó
En Trenel, donde el frigorífico funciona como uno de los principales motores económicos, crece la preocupación ante la posibilidad de un cierre definitivo. La paralización de la planta no solo afecta a los trabajadores directos, sino también a productores ganaderos, transportistas y comercios vinculados a la cadena cárnica, generando un fuerte impacto regional.
Quién es Ernesto “Tito” Lowenstein
Ernesto Lowenstein es uno de los empresarios más reconocidos del entramado agroindustrial argentino. Ingeniero industrial y nacido en Entre Ríos, fue pionero en la industrialización de la carne vacuna y en el desarrollo de productos con valor agregado.
A comienzos de los años 80 impulsó la creación de Paty, la marca que transformó la hamburguesa en un producto de consumo masivo en la Argentina. Ese negocio se consolidó a través de Quickfood, la empresa desde la cual expandió la producción de alimentos congelados.
En 2009, Lowenstein vendió Quickfood —junto con la marca Paty— al grupo brasileño Marfrig, uno de los mayores conglomerados de proteína animal del mundo. Desde entonces, Paty opera bajo control extranjero.
En paralelo, el empresario también participó en el desarrollo del centro de esquí Las Leñas, en Mendoza.
Una crisis que atraviesa a toda la industria
La situación del frigorífico General Pico se inscribe en un escenario más amplio de conflictividad en la industria frigorífica. El caso se suma al del frigorífico santafesino Euro, con la planta tomada por salarios impagos, y a otras firmas del sector vacuno, aviar y porcino como Bernasconi y Granja Tres Arroyos.
La semana pasada, cerca de 300 trabajadores de la planta avícola que Granja Tres Arroyos posee en Pilar realizaron paros intermitentes por la falta de pago de sueldos y parte del aguinaldo.
Los gremios advierten que la crisis se extiende a buena parte del sector, presionado por el aumento de costos, la caída de la demanda y crecientes dificultades financieras, en un escenario que pone en jaque miles de puestos de trabajo.

Precios mayoristas y construcción: la inflación sigue pesando sobre los costos

Las ventas de autos pisan el freno y el semestre suma otra señal de alerta

La canasta de crianza volvió a subir: ¿Cuánto cuesta mantener a un hijo?

Despidos, plantas paralizadas y reclamos a Kicillof: la crisis industrial que golpea al conurbano

Tarifas, compras fraccionadas y cierres: el mapa de la crisis en las panaderías bonaerenses

Kicillof activa al Banco Provincia para refinanciar deudas pyme y sostener el empleo

La industria, en picada: el mapa fabril vuelve a teñirse de rojo

“El ataque a la industria se profundiza”: la advertencia de la Provincia tras el último índice de producción manufacturera

Boca-O’Higgins por la Sudamericana: fecha, árbitro y refuerzos

El informe de 180 páginas que deja a Adorni ante su primera explicación judicial




