Reelecciones indefinidas: intendentes, poder territorial y una discusión que divide al peronismo
Pamela Orellana
El debate por las reelecciones indefinidas de los intendentes bonaerenses volvió al centro de la escena política y dejó al descubierto una trama de presiones territoriales, resistencias internas y cálculos de poder que atraviesan al oficialismo provincial.
Con la mira puesta en 2027, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que lidera Axel Kicillof, empuja una reforma legislativa para modificar la ley que limita los mandatos consecutivos, pero el poroteo aparece ajustado y la unidad del peronismo, lejos de estar garantizada.
El reclamo no es nuevo, pero sí más urgente. Más de 40 intendentes alineados con el MDF no podrán volver a competir si la ley 14.836 —sancionada en 2016— sigue vigente. Muchos de ellos gobiernan desde hace más de dos mandatos y consideran que el límite actual no solo los excluye, sino que también restringe la voluntad del electorado. La presión quedó explicitada a mediados de enero, cuando Kicillof encabezó en Villa Gesell la primera reunión del año del armado político que lo proyecta como figura nacional.
El peso territorial y la presión sobre Kicillof
En ese encuentro, intendentes, legisladores y funcionarios coincidieron en que 2026 debe ser el año para “ordenar la construcción política” con vistas a 2027. En ese marco, la reelección indefinida de los jefes comunales fue señalada como una condición clave para sostener el poder territorial que necesita el gobernador si aspira a convertirse en la principal referencia opositora a nivel nacional.
La lógica es clara: Kicillof no puede reelegir y necesita una estructura fuerte en los distritos. Los intendentes, a su vez, saben que gran parte del músculo político del gobernador se apoya en ellos. La relación es de mutua dependencia, pero no exenta de tensiones. El propio mandatario provincial alentó a que cada sector “blanquee su posición” sobre la reforma, consciente de que el tema genera costos políticos y resistencia social.

En diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM, el intendente de Bragado, Sergio Barenghi, defendió la posibilidad de modificar la ley desde una mirada democrática: “Lo único importante en este proceso es lo que opina la gente. Si la gente define que un dirigente es valioso y quiere seguir acompañándolo, tiene todo el derecho de hacerlo”.
Aliados incómodos y un bloque dividido
El problema para el kicillofismo no está solo en la oposición. La principal dificultad aparece puertas adentro del peronismo. La Cámpora ya dio señales claras de que no acompañaría una iniciativa que habilite la reelección indefinida de intendentes, una postura que se sostiene desde el antecedente de 2025, cuando ese sector impulsó una reforma que benefició solo a cargos legislativos.
Tampoco el Frente Renovador muestra disposición a ceder. El massismo, impulsor original de la ley que limita los mandatos, ratificó su rechazo y se consolidó como un actor decisivo para bloquear cualquier intento de modificación. Referentes del espacio insistieron en que la alternancia fortalece la democracia y advirtieron que volver sobre ese debate no contribuye a un proyecto colectivo.
El escenario legislativo, así, aparece cuesta arriba. En la Cámara de Diputados bonaerense no están garantizados los votos, y dentro de los bloques opositores también hay posiciones encontradas. En la UCR, por ejemplo, el rechazo público convive con una realidad incómoda: dos de cada tres intendentes radicales necesitan la reelección para sobrevivir políticamente en 2027.
El argumento de la “proscripción” y el malestar silencioso
Entre los intendentes que no podrán renovar mandato, el discurso de la “proscripción” gana terreno. En declaraciones a GRUPOLAPROVINCIA.COM, un jefe comunal del MDF que quedará impedido de competir sostuvo que la norma actual “le prohíbe a la gente elegir” y que la legitimidad se construye en las urnas, no en los límites legales.
Desde el interior bonaerense, otro intendente del mismo espacio reconoció disidencias internas y evitó fijar posición pública. “Esto lo están manejando un grupo de intendentes, yo voy a acatar y acompañar lo que el espacio diga”, señaló en diálogo reservado, dejando en evidencia que el consenso dista de ser total incluso dentro del MDF.

Los números explican parte de la tensión. Si no hay cambios, 82 intendentes de todas las fuerzas quedarán fuera de carrera en 2027: 53 peronistas, 17 radicales, 5 libertarios, 3 del PRO y 4 vecinalistas. El impacto territorial sería profundo y obligaría a reconfigurar liderazgos en distritos clave.
Una reforma atravesada por la interna y el calendario
El gobierno provincial apuesta a que 2026, un año sin elecciones bonaerenses, ofrezca la ventana política para avanzar con una reforma más amplia que incluya otros cambios electorales. Pero la experiencia reciente muestra que el camino está lejos de ser lineal. En junio de 2025, un intento similar naufragó por falta de quórum y dejó heridas abiertas.
La discusión por las reelecciones indefinidas expone, en definitiva, una puja más profunda: quién conduce el peronismo bonaerense y con qué reglas se ordena el poder territorial. Mientras los intendentes apuran definiciones y el gobernador necesita sostener su armado, la interna sigue abierta. Y el desenlace, por ahora, está lejos de ser una certeza.

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