El reclamo por CFK sacude al PJ: ¿Cálculo político o síntoma de fractura interna?

Mientras el cristinismo exige gestos contundentes y habla de “debilidad política”, otros sectores del peronismo evitan quedar atrapados en la agenda judicial y priorizan la confrontación con Milei. Cada tribu juega su propio partido.
 
Política04 de marzo de 2026Mariana PortillaMariana Portilla
Cristina Kirchner cruzó al Gobierno por el dólar y advirtió por la salida de empresas

La escena fue tan política como simbólica. Mientras el presidente Javier Milei mencionaba a Cristina Fernández de Kirchner en la Asamblea Legislativa nacional para cuestionarla con dureza, en la Legislatura bonaerense el gobernador Axel Kicillof eligió no nombrarla. La ausencia no pasó inadvertida.

Lo que parecía un detalle discursivo terminó exponiendo una fisura -más- que el peronismo intenta administrar mientras arma, pieza por pieza, su estrategia opositora frente al Gobierno nacional.

La reacción más contundente llegó desde el propio oficialismo. La diputada provincial Soledad Alonso cuestionó la omisión y sostuvo que no nombrar a la ex presidenta “es una situación de debilidad política para el conjunto del peronismo”.

En diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM, la legisladora fue más allá: “Cristina Fernández de Kirchner está presa por una connivencia entre el poder político y el poder judicial entre Mauricio Macri, Javier Milei y la Corte Suprema. No nombrarla nos debilita muchísimo más que estar fortalecidos y unificados”.

Bloque UP Cámara de Diputados

Alonso encuadró la discusión en un contexto más amplio: describió al modelo económico nacional como generador de “hambre, despidos y cierre de 21.000 pymes”, y planteó que Cristina es “la principal opositora” a ese esquema.

La posición coincide con la línea de sectores identificados con el kirchnerismo duro y con dirigentes como Mayra Mendoza, quien también manifestó que esperaba “una muestra de solidaridad” en el discurso de apertura.

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Desde la Gobernación intentaron desactivar la polémica. El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, respondió que se trató de “una opinión” que no comparten y aseguró que el foco del mensaje estuvo puesto en las consecuencias económicas del ajuste nacional.

El discurso de Kicillof en la apertura del 154° período de sesiones ordinarias estuvo atravesado por críticas al rumbo económico de la Casa Rosada: caída del consumo, freno en la industria, crisis en la construcción y deterioro del empleo.

En ese marco, el Ejecutivo provincial sostiene que Buenos Aires funciona como “escudo y red” frente al ajuste. Según datos oficiales, la Provincia enfrenta un recorte de 15 billones de pesos en transferencias nacionales, cifra que —sumada a la caída de coparticipación y recaudación— alcanzaría los 22 billones. La definición política es clara: priorizar la confrontación con Milei antes que profundizar debates internos.

Cristina Fernández de KirchnerOrganismos de Derechos Humanos y legisladores del espacio presentaron un reclamo ante el Tribunal Oral Federal N.º 2 para que se revisen las restricciones a CFK.

Cristina y las restricciones judiciales

La discusión política se entrelaza con la situación judicial de la ex presidenta. Cristina Kirchner cumple prisión domiciliaria en el marco de la causa Vialidad y tiene un régimen de visitas limitado: hasta seis personas por semana durante un máximo de cuatro horas, sin contar a familiares directos, abogados y personal de asistencia.

Organismos de Derechos Humanos y legisladores del espacio presentaron un reclamo ante el Tribunal Oral Federal N.º 2 para que se revisen esas restricciones, que califican como “inéditas y de dudosa legalidad”.

Sin embargo, el acompañamiento al pedido de “Cristina libre” no es homogéneo dentro del justicialismo. Mientras La Cámpora y el kirchnerismo histórico sostienen la consigna con firmeza, otros sectores —incluidos dirigentes cercanos al gobernador— optan por un perfil más bajo.

El trasfondo es estratégico. El peronismo discute cómo reconfigurarse tras la derrota presidencial y cómo enfrentar a Milei en los próximos turnos electorales. Kicillof negó estar lanzando una candidatura nacional, pero su discurso fue leído en clave de proyección. Desde su entorno hablan de construir una fuerza opositora más amplia, capaz de interpelar a sectores desencantados sin quedar encapsulada en una identidad exclusivamente cristinista.

Ahí radica la tensión: para el kirchnerismo, invisibilizar a Cristina implica ceder centralidad política y simbólica. Para quienes apuestan a ampliar la base electoral, la discusión judicial puede convertirse en un límite para esa expansión.

El peronismo, así, se mueve en una cuerda fina. Necesita unidad formal para enfrentar al oficialismo nacional, pero al mismo tiempo redefine liderazgos y prioridades. La omisión en un discurso dejó al descubierto algo más profundo: el debate sobre qué peronismo quiere emerger en la etapa que se abre.

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