Duro informe de la UCA sobre la alimentación de trabajadores
Juan Manuel Villarreal

Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) encendió alarmas sobre la alimentación de los trabajadores en Argentina. El estudio reveló que más de ocho de cada diez asalariados enfrentan algún nivel de inseguridad alimentaria durante su jornada laboral, en un contexto marcado por la inflación y la pérdida del poder adquisitivo.
La investigación advierte que los salarios ya no alcanzan para cubrir los gastos básicos de comida durante el trabajo, lo que obliga a muchos empleados a reducir porciones, reemplazar alimentos nutritivos por opciones más baratas o incluso saltear comidas.

Según el relevamiento, apenas el 16,5% de los trabajadores está libre de privaciones alimentarias, mientras que el 83,5% experimenta algún tipo de vulnerabilidad, un indicador que refleja el deterioro del ingreso real frente al aumento del costo de vida.
Qué revela el informe de la UCA sobre la alimentación laboral
El estudio sostiene que la inseguridad alimentaria dejó de ser un problema exclusivo de los sectores informales y comenzó a expandirse entre trabajadores con empleo formal.
La investigadora del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, Ianina Tuñón, advirtió que los ingresos de una parte importante de la fuerza laboral no alcanzan para cubrir el costo de alimentarse durante la jornada laboral, lo que obliga a priorizar otros gastos esenciales.
Frente a este escenario, los trabajadores aplican dos estrategias principales para ajustar el gasto:
- Reducir la cantidad de comida durante el día.
- Reemplazar alimentos nutritivos por alternativas más económicas.
- Ambas prácticas reflejan el impacto directo de la inflación en la vida cotidiana de quienes dependen de su salario.
- Saltear comidas, una práctica cada vez más frecuente
Uno de los datos más preocupantes del informe es la creciente cantidad de trabajadores que dejan de comer durante su jornada laboral por falta de dinero.

El estudio indica que el 61,1% de los asalariados reconoció haber omitido alguna comida por razones económicas. Dentro de ese grupo:
- 46,7% lo hace ocasionalmente
- 14,4% lo hace de manera habitual
La situación es todavía más marcada entre los trabajadores jóvenes. En el segmento de 18 a 29 años, el 70,7% admite saltear comidas, un fenómeno asociado a salarios iniciales más bajos y mayores niveles de precariedad económica.
Además, el informe detectó que el 22,6% de los trabajadores no consume ningún alimento durante su jornada laboral, lo que expone un nivel significativo de vulnerabilidad alimentaria incluso dentro del empleo formal.
Inflación y deterioro en la calidad de la dieta
La inflación también impacta en la calidad de los alimentos que consumen los trabajadores.
El 78,5% de los encuestados reconoció haber reemplazado comidas nutritivas por opciones más económicas, lo que implica un deterioro en el valor nutricional de la dieta diaria.

Dentro de ese grupo, el 24,6% afirmó que esta práctica ya se volvió habitual, consolidando un patrón alimentario de menor calidad como estrategia para enfrentar el aumento del costo de vida.
El informe también señala que alimentarse durante la jornada laboral implica un gasto cada vez más elevado:
- 43,9% gasta entre $5.001 y $10.000 diarios en comida
- 20% desembolsa más de $10.000 por día
De esta forma, el almuerzo diario se convirtió para muchos trabajadores en un costo adicional que reduce el salario real.
Desigualdades según ingresos y condiciones laborales
El informe de la UCA también detectó fuertes diferencias según el nivel de ingresos. Entre los trabajadores que perciben hasta $800.000 mensuales, el 41,8% considera que su alimentación es poco saludable. En cambio, entre quienes ganan más de $2.000.000, ese porcentaje baja al 23,8%.
Las condiciones del lugar de trabajo también influyen. Cuando los empleados no cuentan con heladera o microondas, el porcentaje de quienes saltean comidas asciende al 72%. Otro factor relevante es el rol de las empresas en el acceso a la alimentación durante la jornada.
El informe señala que el 55,6% de los trabajadores no recibe ningún tipo de aporte del empleador para cubrir gastos de comida, por lo que el costo queda completamente a cargo del salario individual.
Crece el reclamo por apoyo para la alimentación
En este contexto, el estudio detectó una demanda creciente entre los trabajadores. El 80,4% considera necesario recibir algún tipo de aporte del empleador para alimentación, con libertad para decidir cómo utilizar ese beneficio.
El apoyo a esta medida es aún mayor en sectores más afectados, como los trabajadores jóvenes y el sector de la construcción, donde el respaldo supera el 85%.
Los datos del informe reflejan el impacto que el aumento del costo de vida tiene sobre un aspecto básico de la vida cotidiana: la alimentación durante la jornada laboral.

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