“Axel presidente”: la consigna que baja al territorio y empuja definiciones en el peronismo
Mariana Portilla


“Axel Kicillof presidente de la Nación”. La consigna, pronunciada por Julio Alak en su asunción al frente del PJ La Plata, sintetiza un clima que empieza a expandirse dentro del peronismo bonaerense. El “operativo clamor”, que hasta hace semanas circulaba en voz baja, hoy se expresa en actos, discursos y gestos territoriales que buscan consolidarlo como la figura capaz de sintetizar al espacio.
El respaldo no se limita a una expresión aislada. Intendentes, dirigentes territoriales y sectores del partido comenzaron a encolumnarse detrás de esa idea, en un intento por ordenar el escenario interno y evitar una dispersión que complique la estrategia electoral. En ese marco, la discusión por el método para elegir al candidato —con las PASO como telón de fondo— funciona como marco, pero no como centro.
El acto de asunción de Alak al frente del PJ platense fue una de las escenas más explícitas de ese proceso. Ante una militancia movilizada y con fuerte presencia dirigencial, el intendente no solo llamó a la unidad del peronismo, sino que proyectó un armado político más amplio, con eje en la candidatura de Kicillof.
“Basta de peleas entre nosotros. No sobra ningún peronista”, planteó, en una definición que buscó cerrar filas en un momento de tensiones internas. Pero fue más allá: propuso la construcción de un “frente patriótico” y un “frente bonaerense” que exceda al PJ e incorpore a otras tradiciones políticas, recuperando incluso la simbología del histórico abrazo entre Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín.
Ese planteo no es solo discursivo. La presencia de dirigentes de espacios como la UCR, la Coalición Cívica, el socialismo y el Partido Intransigente mostró una vocación de ampliación que apunta a reconstruir mayorías.

Otermín y el rol de los intendentes en la estrategia electoral
En paralelo, el intendente de Lomas de Zamora y vicepresidente del PJ bonaerense, Federico Otermín, reforzó esa línea desde el territorio. Durante su participación en el Congreso Provincial de Salud y en actividades partidarias en Mar del Plata, planteó la necesidad de reconstruir un proyecto nacional con anclaje en la gestión y en la cercanía con la sociedad.
Su discurso combinó gestión y política. Por un lado, cuestionó con dureza el impacto del ajuste del gobierno de Javier Milei sobre áreas sensibles como la salud. Por otro, trazó objetivos electorales concretos: “Ganar la Nación, ganar la Provincia y ganar Mar del Plata”.
En esa hoja de ruta, la discusión sobre las PASO o una eventual interna partidaria sigue abierta, pero empieza a adquirir un nuevo sentido. Más que un mecanismo de competencia, se perfila como una herramienta de legitimación en caso de que no haya consenso pleno.
Dirigentes como Sergio Uñac o Eduardo “Wado” de Pedro plantearon la necesidad de una interna que ordene la oferta electoral. Sin embargo, en el entorno de Kicillof sostienen que cualquier competencia debería consolidar, y no erosionar, el liderazgo emergente.
En ese contexto, la frase que empieza a repetirse en distintos ámbitos sintetiza la tensión: “No hay unidad sin democracia interna”, pero tampoco hay margen para una disputa que fracture al espacio.

Entre la presión por definir y la estrategia de no romper
Kicillof se mueve con cautela. Mientras suma apoyos —desde intendentes hasta movimientos sociales— evita acelerar una definición que pueda desatar un conflicto interno. Su postura, expresada en los últimos días, apunta a no forzar una candidatura que termine profundizando divisiones.
Sin embargo, la dinámica política empieza a correr más rápido que los tiempos de la prudencia. El clamor que baja desde sectores del peronismo bonaerense, sumado a la necesidad de ordenar la oferta electoral frente a un oficialismo que aún no define las reglas de juego, empuja hacia una resolución anticipada.
En ese contexto, lo que se configura es un proceso de reordenamiento en el que la provincia de Buenos Aires vuelve a ocupar el centro de la escena, no solo por su peso electoral sino porque allí se está gestando una posible síntesis política.
El liderazgo de Kicillof, todavía en construcción, se apoya en una combinación de gestión, respaldo territorial y capacidad de articulación. La apuesta de dirigentes como Alak es convertir ese posicionamiento en una candidatura competitiva que logre unificar al peronismo y ampliar su base.
En ese camino, la discusión por las PASO, las internas o los mecanismos de selección aparece como un capítulo más de una trama más profunda: la redefinición del liderazgo en el peronismo y la búsqueda de una figura que pueda encarnar una alternativa nacional. Hoy, ese nombre empieza a resonar con más fuerza que el resto.

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