Turismo bonaerense: menos visitantes, bajo consumo y el peor invierno en cuatro años
Pamela Orellana
Las vacaciones de invierno de 2026 cierran con el peor registro para el turismo bonaerense en cuatro años. De acuerdo con datos de la Subsecretaría de Turismo provincial, durante el receso circularon 296.000 turistas: 21,2% menos que en 2025, 14,3% por debajo de 2024, 31,1% menos que en 2023 y 24,8% debajo de 2022.
El segundo fin de semana amortigua el resultado, con 201.000 visitantes frente a los 95.000 del primero, pero no alcanza para revertir la baja. La foto definitiva confirmó las advertencias surgidas al comienzo del receso, aunque obliga a distinguir dos indicadores: el 50% informado durante los primeros días correspondía a la demanda o las reservas iniciales; el 21,2% mide el total de turistas frente al año pasado.
Del 50% preliminar al balance final
La subsecretaria de Turismo, Soledad Martínez, había señalado que la demanda hotelera arrancó alrededor de 50% debajo de 2025. Describió viajes más cortos, cercanos y definidos a último momento, mayormente por vía terrestre. Las sierras y el turismo rural concentraron las preferencias, pero con un movimiento escaso. El clima, las salidas asociadas al Mundial y la pérdida de poder adquisitivo aparecieron entre los factores mencionados.

“Hay mucha cancelación por el clima”, explicó Martínez. También señaló que quienes viajaban llevaban sus compras y que las actividades organizadas por los municipios para las infancias no alcanzaban a movilizar el consumo porque “la gente no tiene plata en el bolsillo”.
Carlos Bianco, ministro de Gobierno bonaerense, había calificado los primeros números como “espantosos”. Precisó que Mar del Plata comenzó con reservas cercanas al 25% y afirmó que las conversaciones con los intendentes turísticos mostraban poca afluencia y menor gasto.
Los relevamientos preliminares ubicaban a Tandil en 55%, frente al 80% del invierno anterior; a la Comarca Serrana de Tornquist cerca del 50%, y a distintos destinos costeros por debajo del 20%. En Sierra de la Ventana, el inicio también fue menor al de 2025, cuando había alcanzado 85%. En Pinamar, representantes hoteleros reportaron pocas reservas y tarifas que, en ciertos casos, quedaban por debajo de los costos.
Destinos que resistieron y hoteles sin margen
El balance final exhibe un mapa desigual. San Pedro y Tapalqué superaron el 80% de ocupación; Balcarce llegó al 60% y Tigre al 58%. Lobos, Pinamar, Chascomús, Carhué, Mar del Plata, Miramar y La Costa terminaron entre el 44% y el 55%, por encima de la postal del arranque, aunque lejos de compensar el retroceso general.
En Villa Gesell, un relevamiento sobre 136 alojamientos registró un pico distrital del 40% durante el mejor fin de semana. Mar de las Pampas alcanzó 53%; Las Gaviotas y Mar Azul, 39% cada una; y la ciudad de Villa Gesell, 30%. Desde el municipio atribuyeron parte del repunte a Invierno Medieval. Desde el área de Turismo municipal, sostuvieron que el festival aportó movimiento a hoteles, restaurantes y comercios.
La mejora convivió con reportes empresarios mucho más duros. Prestadores geselinos mencionaron casos de hoteles de más de cien habitaciones con apenas dos ocupadas y establecimientos que decidieron no abrir por los costos de personal y mantenimiento. “Estar cerrado es ganancia”, resumió un empresario hotelero en una entrevista reciente. Esa ecuación también repercute sobre el empleo temporal y las actividades ligadas al turismo.
El bolsillo y la brecha con el exterior
Martínez sostuvo que el cuadro no se limitó a Buenos Aires y cuestionó la orientación económica del Gobierno de Javier Milei. “Esto afecta a todo el turismo nacional porque el Gobierno promueve los viajes al exterior”, afirmó.

También vinculó la pérdida de competitividad con el “dólar planchado” y señaló que parte de quienes todavía pueden viajar eligen Brasil. De cara al verano, informó que la Provincia trabaja con intendentes y cámaras, pero advirtió que las salidas son uno de los primeros gastos que cancelan las familias y habló de un “endeudamiento histórico”.
Los datos internacionales agregaron otro costado. En junio salieron del país 501.918 turistas residentes, 22% menos interanual, mientras ingresaron 329.177 turistas extranjeros, 3,3% más. El saldo fue negativo en 172.741 personas. Las salidas terrestres bajaron 34,8% y las aéreas, 14,6%; las llegadas por avión aumentaron 13,2%, mientras las terrestres retrocedieron 13,3%.
En el segundo trimestre, los argentinos que viajaron por Ezeiza y Aeroparque gastaron US$1.360,6 millones, 2,9% menos, con una baja de 951.700 a 892.600 viajeros. El turismo receptivo dejó US$608,8 millones, 13,8% más. “Turismo doméstico en baja histórica y turismo internacional con déficit de divisas. Dato no relato”, planteó Martínez.

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