River cerró la novela de los borrados: 13 salidas, US$45 millones invertidos y una depuración que dejó pérdidas
Mariana Portilla
Parte del grupo de 13 futbolistas que River apartó del plantel profesional durante la reestructuración deportiva.
River puso punto final a uno de los procesos más controvertidos de su historia reciente. Después de 87 días, los 13 jugadores que habían sido separados del plantel profesional encontraron una salida, aunque el cierre dejó una cuenta económica difícil de disimular: el club había destinado alrededor de US$45 millones a sus incorporaciones y no concretó ninguna venta directa durante este mercado.
Los últimos casos resueltos fueron los de Fabricio Bustos y Matías Viña, quienes continuarán sus carreras en Brasil. El lateral argentino rescindió el contrato que lo vinculaba con el Millonario hasta diciembre de 2027 y acordó su llegada a Coritiba. El uruguayo interrumpió anticipadamente el préstamo firmado con Flamengo y pasó, también cedido, a Cruzeiro.
Sus partidas clausuraron una etapa que había comenzado el 16 de junio, cuando la conducción encabezada por Stéfano Di Carlo confirmó que 13 futbolistas dejaban de formar parte del proyecto deportivo. Los apartados no viajaron a la pretemporada y comenzaron a entrenarse el 22 de ese mes en el predio de Cantilo, todavía en construcción.
River aceptó una pérdida para cortar contratos elevados
La depuración alcanzó a jugadores por los que la institución había desembolsado unos US$45 millones en transferencias, préstamos y cargos. Según informó La Nación, el desenlace se dividió entre cinco rescisiones, seis préstamos y la interrupción de otras dos cesiones.
La cifra no representa necesariamente una pérdida contable. River conserva porcentajes y opciones en varios de los jugadores cedidos y podría recuperar parte de lo invertido si se cumplen determinadas condiciones.
La apuesta económica pasa por otro lado. La dirigencia calcula que las partidas permitieron liberar compromisos salariales cercanos a US$25 millones por año, aproximadamente la mitad del costo anual que tenía el fútbol profesional.
“Asumiremos la pérdida, pero cortaremos una situación que no es sostenible”, había anticipado Di Carlo cuando comenzó la reestructuración.
La lógica consistió en desprenderse de contratos elevados correspondientes a suplentes, jugadores con pocos minutos o futbolistas directamente fuera de las convocatorias. Con ese margen presupuestario, River financió parte del recambio y contrató nueve refuerzos por una inversión cercana a los US$67 millones.

Bustos y Viña cerraron el “container”
Fabricio Bustos había llegado desde Internacional de Porto Alegre en 2024 por aproximadamente US$5 millones. Pese a tener contrato hasta finales de 2027, perdió espacio y quedó afuera del nuevo proyecto. Su desvinculación le permitió marcharse con el pase en su poder para jugar en Coritiba.
El caso de Matías Viña era diferente. El lateral pertenecía a Flamengo y había llegado cedido hasta diciembre de 2026, mediante un préstamo con un cargo estimado en US$500.000.
River buscó devolverlo anticipadamente para dejar de afrontar su salario, pero el conjunto de Río de Janeiro pretendía que se respetaran las condiciones originales del convenio. El conflicto se destrabó con la aparición de Cruzeiro, que lo incorporó hasta el final de la temporada y aceptó hacerse cargo de su remuneración.
El nuevo acuerdo incluye una opción de compra de US$4,5 millones a favor del equipo de Belo Horizonte, aunque ese eventual ingreso correspondería a Flamengo, dueño de los derechos económicos del uruguayo. Viña disputó 14 partidos con la camiseta de River y no registró goles ni asistencias. Cruzeiro confirmó su incorporación sobre el cierre del mercado brasileño.
Con ambas partidas terminó también la imagen del llamado “container”: el espacio utilizado por los apartados para cambiarse y ducharse debido a que los vestuarios del predio todavía no estaban concluidos.
El propio Di Carlo admitió posteriormente que la dirigencia había cometido un error en las formas y en la elección del lugar, aunque ratificó la determinación deportiva.
SEJA BEM-VINDO, 𝑴𝒂𝒕𝒊́𝒂𝒔 𝑽𝒊𝒏̃𝒂! 🦊✍️ O Cabuloso acertou a contratação do lateral-esquerdo uruguaio por empréstimo, junto ao Flamengo, até o fim da atual temporada! 🤝 Deixe sua mensagem de boas-vindas, Nação! 💙 https://t.co/2wGzlgPoVZ
— Cruzeiro 🦊 (@Cruzeiro) September 11, 2026
Junto con Viña, el otro futbolista cedido que dejó anticipadamente River fue Kendry Páez. El ecuatoriano había llegado desde Chelsea mediante un préstamo pactado por 18 meses, pero no logró consolidarse y regresó al club inglés antes de lo previsto.
El mediocampista no consiguió una nueva cesión durante el mercado y quedó integrado al equipo juvenil de la institución londinense.
Cinco rescisiones y ninguna venta directa
Además de Bustos, otros cuatro jugadores terminaron sus vínculos y se marcharon con libertad de acción. Paulo Díaz, incorporado en 2019 por unos US$4 millones, rescindió pese a tener contrato hasta diciembre de 2027 y se sumó a Atlanta United, de la MLS. Maximiliano Meza, comprado en 2024 por cerca de US$2 millones, acordó su desvinculación y regresó a Independiente. Su contrato con River finalizaba a fines de este año.
Germán Pezzella, campeón del mundo con la Selección argentina, también cerró anticipadamente su segunda etapa en Núñez. El club había pagado alrededor de US$4,5 millones por su regreso en 2024 y el defensor tenía vínculo hasta 2027. Tras quedar libre, firmó con Peñarol.
El quinto caso fue Alex Woiski, juvenil que había arribado sin cargo desde Mallorca en 2025. Rescindió y continuó su carrera en Deportivo Táchira, de Venezuela.
Germán Pezzella, campeón del mundo con la Selección argentina, firmó con Peñarol de Montevideo.
Los préstamos que todavía pueden devolver dinero
Seis de los apartados encontraron destino mediante cesiones. Algunos acuerdos contemplan opciones u obligaciones de compra que podrían permitir una recuperación parcial. Ian Subiabre se incorporó a Tigre a préstamo por una temporada, con una alternativa para adquirir el 50% de su ficha. Santiago Lencina, en tanto, fue cedido al Burgos de España bajo una estructura similar.
Una de las operaciones que más reflejó la pérdida de valor fue la de Maximiliano Salas. River había invertido cerca de US$10 millones para ejecutar su cláusula de salida en Racing. Apenas un año después, fue prestado sin cargo a Independiente Rivadavia, que cuenta con una opción de US$4 millones por la mitad del pase.
Kevin Castaño, comprado a Krasnodar por aproximadamente US$15 millones en marzo de 2025, pasó a Atlético Mineiro. La operación contempla una obligación de compra del 50% por US$5 millones si se cumplen objetivos considerados accesibles.
Matías Galarza Fonda, por quien se habían pagado alrededor de US$5 millones, fue cedido a Inter Miami. El convenio incluye una obligación de compra sujeta a metas por US$3 millones por la mitad de sus derechos.
Por último, Giuliano Galoppo pasó a Atlanta United hasta junio, con una opción de compra de US$6 millones. River posee el 50% de su ficha.
Si se activan las condiciones previstas en los contratos de Castaño, Galarza Fonda y Galoppo, la institución podría obtener aproximadamente US$11 millones. Por ahora, se trata de ingresos potenciales y no de dinero ya asegurado.

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