La rosca del calendario electoral: por qué el desdoblamiento vuelve a tomar fuerza en la Provincia
Axel Kicillof empezó a ordenar una discusión que el año pasado había partido al peronismo bonaerense y que ahora vuelve a instalarse con fuerza en la Legislatura: el desdoblamiento electoral para 2027.
El gobernador recibió con buena sintonía el anteproyecto elaborado por la Junta Electoral bonaerense para ampliar los plazos del cronograma provincial y en su entorno reconocen que la iniciativa “acomoda las fechas” ante un escenario atravesado por incertidumbres nacionales, internas abiertas y la eventual continuidad de las PASO.
El texto, impulsado por la entonces presidenta de la Junta Electoral y de la Suprema Corte bonaerense, Hilda Kogan, propone modificar la ley electoral 5.109, el decreto ley 9.889/82 de partidos políticos y la ley 14.086 de primarias. La iniciativa ya fue remitida al Ministerio de Gobierno provincial y quedó bajo análisis político y legislativo.
“Nos parece interesante”, deslizaron cerca de Kicillof. En otro despacho de la mesa chica del gobernador fueron todavía más explícitos: “Lo analizamos y nos parece correcto. Lo que hace es acomodar las fechas, no hay cambios de fondo”.
La propuesta extiende a 80 días el plazo para la presentación de alianzas antes de las PASO, lleva a 60 días la oficialización de candidaturas y fija 45 días para la validación de boletas. También establece que la convocatoria a elecciones deberá realizarse con al menos 90 días de anticipación.
Detrás del argumento técnico aparece una lectura política que nadie en La Plata se esfuerza demasiado por ocultar. Kicillof no descarta volver a separar la elección bonaerense de la nacional, una jugada que ya utilizó en 2025 y que en el Movimiento Derecho al Futuro consideran funcional a la construcción política del gobernador.
El verano electoral y la guerra silenciosa del PJ
En la Gobernación admiten que el adelantamiento de los plazos podría empujar el arranque formal del proceso electoral al verano de 2027. Si hubiese PASO nacionales y además se mantuviera el esquema de desdoblamiento, las alianzas y candidaturas bonaerenses podrían empezar a definirse entre febrero y marzo. “No sería un problema. Nos acomodaremos”, reconocieron desde el Ejecutivo provincial.
El dato no es menor. En el oficialismo bonaerense saben que la discusión electoral vuelve a cruzarse con la interna del peronismo. El cristinismo, el Frente Renovador y el MDF siguen disputando lugares de poder en la Legislatura y todavía no logran ordenar siquiera el reparto de presidencias de comisión en Diputados y el Senado.
El recuerdo del año pasado sigue fresco. Cuando la Junta Electoral pidió ampliar plazos para las elecciones de 2025, La Cámpora reaccionó con desconfianza y profundizó el enfrentamiento con Kicillof. En aquel momento, Facundo Tignanelli y Teresa García pegaron el faltazo a una reunión convocada por la Junta Electoral y en el entorno del gobernador interpretaron la jugada como un mensaje interno.
Ahora el clima parece menos explosivo, aunque nadie en La Plata se anima a garantizar paz política. “Lo deberá decidir la Legislatura; ya sabemos cómo es”, reconocen cerca del mandatario bonaerense.
La discusión además quedó contaminada por otro debate sensible: el futuro de las PASO. En el oficialismo provincial entienden que las primarias siguen siendo necesarias para ordenar candidaturas, especialmente en un peronismo atravesado por múltiples liderazgos y sin síntesis clara hacia 2027.
“Gran parte del arco político comparte que tiene que haber internas en la provincia y a nivel nacional”, sostuvo un dirigente del MDF, que además cuestionó con dureza la propuesta de Teresa García sobre la necesidad de “un nuevo Cámpora” ligado políticamente a Cristina Fernández de Kirchner.
La Junta Electoral mueve fichas y la oposición busca meterse
El movimiento de la Junta Electoral también expone otro dato político: la relación de Kicillof con los actores judiciales que orbitan el proceso electoral. El proyecto lleva la firma de Hilda Kogan, una magistrada con vínculo aceitado con el gobernador y particularmente con Carlos Bianco, quien el año pasado articuló el operativo electoral bonaerense.
La situación aparece diferente con Sergio Torres, actual presidente de la Corte y de la Junta Electoral desde el 19 de abril. En las últimas semanas, Torres elevó la presión sobre el Ejecutivo y el Legislativo para cubrir las cuatro vacantes de la Suprema Corte y avanzó además con el reclamo de autarquía judicial.
En paralelo, la oposición también intenta intervenir en la discusión. El radical Matías Civale presentó un paquete de proyectos para institucionalizar el desdoblamiento y limitar la discrecionalidad del Ejecutivo en la convocatoria electoral.
“El objetivo es que la provincia pueda discutir su propio proyecto político sin quedar subordinada a la dinámica nacional”, planteó el vicepresidente de la Cámara de Diputados bonaerense.
La iniciativa de la UCR + Cambio Federal fija que las elecciones provinciales deberían realizarse antes de fines de julio y propone además la creación de un tribunal electoral de alzada para revisar decisiones de la Junta Electoral con plazos abreviados.
En esa misma línea, el senador nacional Maximiliano Abad volvió a impulsar la Boleta Única de Papel como una herramienta “imperiosa” para dejar atrás prácticas “obsoletas”, mientras que desde la Coalición Cívica, Andrés De Leo pidió revisar el funcionamiento de las PASO bajo criterios de “razonabilidad y eficiencia institucional”.
En el entorno de Kicillof, por ahora, evitan apurar movimientos. La orden es esperar qué hará la Casa Rosada con la reforma electoral nacional y especialmente con las primarias. “Enviaremos o no proyectos cuando corresponda”, dijeron en La Plata. Mientras tanto, el gobernador ya dejó correr una señal política que nadie pasó por alto: si el escenario lo permite, el desdoblamiento de 2027 dejó de ser una hipótesis marginal.