Economía Por: Mariana Portilla22 de julio de 2026

Los números detrás del cambio: cómo se reconfiguró la economía de los 135 municipios

Un informe de la UNLP revela cómo cambió la economía bonaerense en diez años. Qué municipios avanzaron, cuáles retrocedieron y por qué.
La economía bonaerense casi no creció en una década, pero el mapa productivo cambió por completo. Los datos que explican quién gana y quién pierde.

La economía de la provincia de Buenos Aires atravesó los últimos diez años sin mostrar crecimiento agregado, pero esa aparente estabilidad oculta un proceso mucho más complejo. Detrás del promedio provincial se consolidó un nuevo mapa productivo, con municipios que lograron reconvertirse y otros que quedaron rezagados por el retroceso de actividades históricas, especialmente la industria manufacturera.

Esa es una de las principales conclusiones del informe elaborado por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), realizado por los economistas Agustín Lodola y Diego Pitelli, quienes analizaron la evolución de 63 cadenas productivas en los 135 municipios bonaerenses entre 2016 y 2025.

El trabajo propone una radiografía inédita del entramado económico provincial y permite observar cómo cambiaron las bases productivas de cada distrito, cuáles fueron los sectores que impulsaron el crecimiento y cuáles explican el deterioro de buena parte del territorio.

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El estudio identifica cuatro grandes grupos de municipios: líderes, emergentes, maduros y rezagados, una clasificación que refleja el comportamiento económico de cada distrito tanto en el corto como en el largo plazo.

Los municipios considerados líderes representan el 14,3% del Valor Agregado Bruto (VAB) provincial y se caracterizan por combinar actividades agropecuarias dinámicas con el desarrollo del turismo y algunos servicios.

En el extremo opuesto aparecen los municipios rezagados, que concentran más de la mitad del VAB bonaerense (52,2%) y donde el peso histórico de la industria manufacturera terminó convirtiéndose en un factor de vulnerabilidad frente a los cambios registrados durante la última década.

El informe sostiene que la producción total de la provincia prácticamente se mantuvo sin variaciones entre 2016 y 2025. Sin embargo, esa estabilidad esconde movimientos muy profundos entre sectores y regiones.

Mientras algunas economías locales encontraron nuevas oportunidades de crecimiento, otras perdieron competitividad y retrocedieron de manera sostenida.

La industria pierde terreno y cambia el perfil productivo

Uno de los datos más relevantes del trabajo es el retroceso de la industria manufacturera tradicional como motor de la economía bonaerense.

En paralelo, ganaron participación actividades vinculadas al agro más dinámico, la logística, determinados servicios y el turismo, configurando un esquema productivo mucho más heterogéneo que el observado una década atrás.

La investigación también detecta fuertes cambios dentro del propio sector agropecuario. Entre las cadenas que mejor evolucionaron aparecen el maíz, el trigo y, especialmente, el maní, cuya expansión impulsó el crecimiento de municipios del noroeste bonaerense como Rivadavia, General Villegas, Florentino Ameghino y General Pinto.

En cambio, la cadena de la soja perdió protagonismo durante el período analizado, al igual que la actividad láctea, afectada por problemas estructurales que impactaron tanto en la producción primaria como en la industria de procesamiento.

Otra de las conclusiones del informe rompe con una idea instalada sobre el Área Metropolitana. Lejos de comportarse como un bloque uniforme, el Conurbano presenta desempeños muy diferentes según la región.

El primer cordón, históricamente asociado a la industria, aparece entre los sectores con mayores dificultades, reflejando la pérdida de peso de las actividades manufactureras.

En cambio, municipios de la segunda y tercera corona registraron un crecimiento impulsado por la expansión logística, el comercio, la construcción y el desarrollo inmobiliario.

Incluso dentro de una misma región aparecen contrastes significativos. Mientras La Plata y Berisso figuran entre los distritos rezagados, Ensenada logra sostener un mejor desempeño gracias al peso de la actividad vinculada al complejo refinador.

Un diagnóstico que coincide con otros indicadores

Las conclusiones de la UNLP aparecen en un contexto en el que distintos indicadores vienen mostrando señales de deterioro para el entramado productivo bonaerense.

Tal como informó GRUPOLAPROVINCIA.COM, el último Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) difundido por el INDEC volvió a reflejar un escenario complejo para la actividad fabril.

En mayo de 2026, la producción manufacturera registró una caída interanual del 5,7%, mientras que en los primeros cinco meses del año acumuló una baja del 3,1%.

Tras conocerse esos datos, el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, advirtió que el deterioro industrial no responde a un fenómeno aislado y sostuvo que el nivel de actividad se ubica casi 15% por debajo del registrado antes del inicio de la actual gestión nacional.

Los datos oficiales también muestran que 12 de las 16 ramas industriales relevadas continúan en retroceso, con caídas particularmente marcadas en textiles, maquinaria, productos metálicos, automotores y equipos de transporte.

La pérdida de dinamismo manufacturero ayuda a explicar por qué muchos municipios históricamente industriales aparecen hoy entre los de peor desempeño relativo.

Buenos Aires concentra cerca del 40% de los establecimientos industriales del país, por lo que cualquier retroceso del sector tiene un impacto directo sobre el empleo, el consumo y la actividad económica provincial.

En ese sentido, distintos informes oficiales y privados vienen señalando un deterioro persistente. El Observatorio Económico bonaerense advirtió recientemente que cuatro de cada diez máquinas industriales permanecen sin actividad, mientras que un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) indicó que entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 la provincia perdió 85.299 puestos de trabajo registrados, equivalentes a uno de cada cuatro empleos formales destruidos en todo el país durante ese período.

A su vez, la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) informó que, pese a la recuperación parcial registrada en 2025 respecto del año anterior, la actividad industrial continúa por debajo de los niveles de 2023 y que apenas tres de los once sectores relevados lograron crecer.

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Un mapa que ya no se parece al de hace diez años

El estudio de la UNLP identifica cuatro grandes grupos de municipios: líderes, emergentes, maduros y rezagados, una clasificación que refleja el comportamiento económico de cada distrito tanto en el corto como en el largo plazo.

Los municipios considerados líderes representan el 14,3% del Valor Agregado Bruto (VAB) provincial y combinan una estructura productiva donde conviven los servicios urbanos con un agro de alto dinamismo. El crecimiento está impulsado principalmente por el comercio y la construcción, acompañados por cadenas agropecuarias que ganaron protagonismo durante la última década, como la producción de maní, trigo y soja.

Entre ellas sobresale especialmente la expansión del maní en el noroeste bonaerense, con fuerte incidencia en distritos como Carlos Tejedor, Rivadavia y General Pinto, mientras que el turismo explica buena parte del desempeño de municipios costeros como Monte Hermoso, Pinamar, La Costa y Villa Gesell.

En el Conurbano también aparecen casos destacados dentro de este grupo. Moreno y Berazategui muestran un fuerte impulso de la construcción, mientras que Esteban Echeverría sobresale por el peso de la cadena bovina. Un rasgo común entre estos municipios es la escasa dependencia de ramas industriales tradicionales que hoy atraviesan un proceso de retroceso, como químicos, caucho o bienes de capital.

Crecen, pero todavía no consolidan una tendencia

El informe ubica en un segundo escalón a los municipios emergentes, aquellos que registraron una recuperación reciente, aunque todavía no lograron sostener un crecimiento consistente en el largo plazo.

En este grupo, el comercio y los servicios financieros son los principales motores de la actividad, aunque aparecen sectores más expuestos a la volatilidad, como los hidrocarburos y la pesca.

Uno de los casos más representativos es General Pueyrredón, el distrito de mayor peso económico dentro de este grupo, que mostró un crecimiento del 5,2% en 2025 impulsado por la actividad pesquera, aunque sin modificar una trayectoria más irregular durante la última década.

Una situación similar exhibe Tandil, que creció 3,2% el último año analizado, pero mantiene un balance negativo en la comparación de largo plazo. Para los autores, se trata de municipios que experimentan un rebote coyuntural, aunque todavía no logran recomponer plenamente su estructura productiva.

Los maduros sostienen el crecimiento con servicios y comercio

Los municipios clasificados como maduros mantienen una evolución más estable, apoyada principalmente en el comercio, los servicios financieros, el turismo y la construcción.

A esa estructura se suman actividades específicas como la producción de legumbres, el sector forestal y la siderurgia, aunque la cadena sojera muestra un desempeño negativo dentro de este conjunto.

Distritos como Tigre, Pilar y Escobar, pertenecientes a la segunda corona del Conurbano, reflejan ese perfil. Si bien el ciclo agropecuario menos favorable registrado durante 2025 moderó el crecimiento reciente, conservaron una trayectoria positiva construida durante los últimos años gracias al desarrollo comercial y de servicios.

El peso de la industria explica el retroceso de los rezagados

En el extremo opuesto aparecen los municipios rezagados, el grupo con peor desempeño del período analizado. Allí la actividad económica se sostiene fundamentalmente por el comercio y los servicios financieros, mientras que las ramas industriales tradicionales muestran una marcada pérdida de dinamismo.

Los sectores más afectados son los bienes de capital, telecomunicaciones, textiles, cuero y químicos, actividades que durante décadas constituyeron el núcleo productivo de buena parte del Conurbano bonaerense.

El fenómeno se observa con claridad en los cinco municipios de mayor Valor Agregado Bruto dentro de este grupo: La Matanza, La Plata, Quilmes, Lomas de Zamora y Almirante Brown, donde el peso creciente de los servicios contrasta con el retroceso de la histórica base manufacturera.

Ese proceso de desindustrialización aparece como uno de los principales factores que explican la pérdida de dinamismo económico en gran parte del primer cordón del Gran Buenos Aires, donde el estudio identifica la mayor concentración de municipios rezagados.

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