
Cordonnier, knockout en Ayacucho: doble caída electoral y gestión en crisis
Mariana Portilla
Emilio Cordonnier sufrió dos derrotas consecutivas en menos de dos meses y su liderazgo en Ayacucho quedó hecho trizas. Primero, en septiembre, cayó de manera histórica frente a Fuerza Patria en las elecciones de concejales —cuando compitió bajo la alianza Somos Buenos Aires— rompiendo 16 años de hegemonía radical. Y ahora, en las legislativas nacionales de octubre, volvió a perder, pero esta vez contra La Libertad Avanza.
Mientras la caída electoral se acelera, como venimos señalando en GRUPOLAPROVINCIA.COM, los vecinos describen un Ayacucho deteriorado, con servicios que no funcionan, patrimonios que se pierden, tasas que siguen subiendo y sueldos municipales que no alcanzan ni para llegar a mitad de mes. En las calles, la frase se repite una y otra vez: Cordonnier “se alejó de la gente”.
Señalan que el radicalismo gobernante se durmió en los laureles, "dejó de escuchar y pecó de soberbio". Aseguran, además, que la ciudad hoy enfrenta problemas que jamás fueron atendidos: mal estado de los caminos rurales, crisis en la salud pública y la salud mental, tránsito fuera de control, falta de políticas productivas y jóvenes que se van de la ciudad porque no hay empleo.
Quejas por el estado de los caminos rurales en Ayacucho.
Ayacucho, un distrito en deterioro
Juan Pedro Erreguerena, presidente del Partido Justicialista (PJ) local, habló con GRUPOLAPROVINCIA.COM y trazó un diagnóstico lapidario: “Desde hace años no logran solucionar los problemas estructurales de Ayacucho. Es un intendente que viene con un desgaste y la gente se cansó de ver que no había progreso". Además, señaló que los municipales perdieron más del 40% de su poder adquisitivo y reciben aumentos que no alcanzan ni para paliar la situación.
Emilio Cordonnier, intendente de Ayacucho.
Por su parte, Marcelo Bentaberry, concejal electo de Fuerza Patria, coincidió en que la caída de Cordonnier refleja años de desconexión con la comunidad: “Recorrimos el pueblo y se notaba un malestar creciente. El oficialismo se alejó de la gente, dejó de escuchar y no resolvió los problemas que los vecinos vienen reclamando hace años. Por ejemplo, un colegio de profesionales quería hablar con el intendente y estuvieron cuatro meses dando vueltas para responder. Y la gente, cuando no tiene respuestas, te castiga en las urnas", dijo a este medio.
El panorama se completa con denuncias sobre tasas que suben y jóvenes que emigran por falta de oportunidades. "Hay un sector industrial abandonado, no hay radicación de empresas. Hay una sola fábrica que es el oferente de trabajo en el sector privado. Es un gran tema que está en discusión, cómo lograr la radicación de alguna empresa para generar fuentes de trabajo genuinas", advirtió el dirigente.
Cordonnier llegó a la intendencia para “modernizar” y “transformar” Ayacucho. Hoy enfrenta una gestión sin demasiados avances, vecinos indignados y dos golpes electorales seguidos. Si algo dejaron claro estas elecciones es que el radicalismo perdió el rumbo y que, cuando el intendente eligió el silencio, la gente le respondió en donde más duele: en las urnas.


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