Movimiento de fichas: regresos y salidas que podrían reconfigurar el mapa del Senado bonaerense
Mariana Portilla
El Senado bonaerense volverá a abrir sus puertas este jueves con una escena cargada de simbolismo institucional, pero también atravesada por una tensión política que viene acumulándose desde hace meses. La sesión especial por el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 funcionará, en paralelo, como telón de fondo de movimientos que podrían alterar la composición y el equilibrio interno del cuerpo.
Detrás de la formalidad del encuentro aparece el verdadero problema: el Senado aún no logra poner en marcha su funcionamiento. La falta de acuerdo para conformar comisiones mantiene bloqueada la dinámica parlamentaria y deja en suspenso cualquier tratamiento de fondo.
El eje del conflicto está en la estratégica comisión de Reforma Política, donde se definirán temas sensibles como la Boleta Única Papel, el esquema de las PASO, las reelecciones y el calendario electoral hacia 2027.
La disputa expone una fractura interna en Unión por la Patria, donde conviven el kicillofismo, el massismo y el kirchnerismo duro, que buscan quedarse con el control de ese espacio clave. En el trasfondo, no se discuten solo cargos: se define quién tendrá influencia sobre las reglas del juego electoral.
El antecedente del año pasado pesa. La discusión por las reglas electorales dejó heridas abiertas, con proyectos sin consenso, amenazas cruzadas y un desgaste político que ahora nadie quiere repetir, pero tampoco resignar posiciones.
La vicegobernadora Verónica Magario y el secretario legislativo Mariano Ríos Ordoñez quedaron en el centro de las negociaciones, atravesadas además por la dinámica interna del peronismo en los distritos.
En paralelo, el jefe del bloque oficialista, Sergio Berni, enfrentó resistencias del sector alineado con Kicillof. Cuando pidió a esos senadores que definieran sus preferencias para las comisiones, la respuesta fue directa: elevarían sus pedidos por otra vía.
Regresos y salidas que pueden reconfigurar el Senado
En paralelo a la sesión, crece la expectativa por movimientos individuales que podrían modificar el tablero político. Uno de los focos está puesto en Diego Valenzuela. Tras no concretarse su desembarco en el Gobierno nacional, el dirigente evalúa regresar a su banca en el Senado bonaerense, lo que implicaría un reacomodamiento dentro del esquema legislativo.
Otro caso clave es el de Guillermo Montenegro. El jefe comunal, que no logró ingresar al gabinete nacional, podría pedir licencia en la Cámara alta para retomar la gestión en Mar del Plata, en un contexto local complejo marcado por indicadores económicos adversos.
A estos movimientos se suma la situación de Pablo Petrecca, quien también analiza dejar su rol legislativo para volver a su distrito. Su eventual salida tendría un efecto directo en el bloque PRO y abriría la puerta a nuevas configuraciones, ya que su banca podría quedar en manos del vecinalista Guillermo Britos.

Aunque la sesión de este jueves estará centrada en la memoria, el verdadero trasfondo es otro: la pelea por el control político de la Legislatura en un año que empieza a perfilar el escenario electoral de 2027.
La falta de acuerdos, las internas cruzadas y los movimientos individuales configuran un Senado que, por ahora, no legisla pero sí redefine poder. Y en ese juego, cada banca cuenta.

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