Crisis industrial en Buenos Aires: cierres, despidos y fábricas paralizadas encienden la alarma productiva

La salida de Citroën de El Palomar, el freno en automotrices, la caída de la construcción y el cierre de históricas plantas fabriles profundizan la preocupación por el empleo y exponen el impacto del modelo mileísta sobre la producción bonaerense.
Economía27 de mayo de 2026Mariana PortillaMariana Portilla
Industria empresas crisis
El Gobierno bonaerense viene advirtiendo desde hace semanas sobre el deterioro de la actividad productiva. Foto: Carolina Camps.

La decisión de Citroën de dejar de fabricar autos en la Argentina después de casi tres décadas volvió a sacudir al entramado industrial bonaerense y dejó una imagen que se repite cada vez con más frecuencia en distintos puntos de la provincia: líneas de producción frenadas, trabajadores en incertidumbre y empresas que empiezan a achicarse para sobrevivir a la caída del mercado interno.

La planta de El Palomar, ubicada en el partido de Tres de Febrero, abrió un proceso de retiros voluntarios y reducirá aún más su actividad tras el fin de la producción de la Berlingo y la Peugeot Partner. Además, cerca de 400 contratos vencen en los próximos días y crece la preocupación por posibles desvinculaciones.

La salida de Citroën de la producción nacional después de 28 años no aparece como un hecho aislado dentro del escenario industrial bonaerense. El caso quedó rápidamente asociado a un contexto más amplio que incluye cierres de fábricas históricas, reducción de turnos, caída de exportaciones, desplome del consumo y fuerte retracción de sectores ligados a la construcción y la producción.

Un mapa industrial cada vez más golpeado

El Gobierno bonaerense viene advirtiendo desde hace semanas sobre el deterioro de la actividad productiva. Durante una conferencia de prensa en Casa de Gobierno, el ministro de Gobierno provincial, Carlos Bianco, aseguró que “todos los días” aparecen nuevos casos de suspensiones, despidos o cierres de empresas.

“Estamos frente a una crisis muy, muy grave de la economía argentina”, sostuvo el funcionario, quien apuntó contra el rumbo económico de la administración nacional y vinculó el deterioro industrial con la caída de la actividad, el freno de la obra pública y la apertura de importaciones.

Entre los casos que mencionó aparece la situación de Leval S.A., una metalúrgica de San Nicolás que inició un proceso de retiros voluntarios luego de despedir a más de 50 trabajadores. Según explicó Bianco, la firma llegó a tener unos 300 empleados en sus mejores años, pero hoy atraviesa una crisis marcada por la baja de producción y el derrumbe de pedidos.

También remarcó el cierre definitivo de la histórica Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino, ubicada en Monte Grande. La empresa tenía 88 años de trayectoria y abastecía gran parte del mercado nacional de aisladores eléctricos de porcelana. “No cerraron temporalmente: remataron las máquinas”, enfatizó el ministro.

Empresas cerrando

El impacto del freno económico llega a las grandes plantas

El cuadro de situación también alcanza a algunas de las compañías industriales más importantes de la provincia. En Olavarría, Loma Negra resolvió apagar durante seis meses uno de los hornos principales de la planta L’Amalí por la fuerte caída de la demanda y el exceso de stock acumulado.

La decisión dejó expuesto el derrumbe de la actividad de la construcción, uno de los sectores más afectados desde la paralización de la obra pública nacional. La cementera acumula más de 700 mil toneladas de clínker sin salida comercial mientras el mercado interno sigue sin reaccionar.

El corredor industrial Zárate-Campana también atraviesa semanas complejas. Allí, Cabot Argentina decidió cerrar su planta dedicada a la producción de negro de humo, un insumo clave para la fabricación de neumáticos y productos derivados del caucho. La medida afecta alrededor de 150 puestos de trabajo directos e indirectos y volvió a encender alarmas en una región históricamente ligada a la actividad fabril.

A la vez, el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, advirtió sobre posibles suspensiones en Pirelli y alertó por el impacto que tendrá el apagado de un horno de Acindar en Santa Fe sobre las plantas ubicadas en Vicente López, La Matanza y San Nicolás.

La caída del consumo y las importaciones, en el centro de la discusión

Los datos que circulan entre cámaras empresariales, gremios y dirigentes políticos muestran una retracción que atraviesa a casi todos los sectores productivos vinculados al mercado interno.

Según cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, desde el inicio de la gestión de Javier Milei se perdieron 327.813 empleos registrados y cerraron 24.437 empresas con trabajadores en blanco. El impacto golpea especialmente a las PyMEs, donde se concentra buena parte del empleo formal en la provincia.

El ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, fue uno de los dirigentes que más fuerte cuestionó el escenario actual. “Ya no hay manera de esconder lo que está pasando en la Argentina. Vemos un gobierno encerrado que solo sabe ajustar”, afirmó durante un encuentro con cámaras empresariales y sindicatos.

Junto al intendente de San Martín, Fernando Moreira, impulsaron un documento bajo la consigna “En defensa de la industria nacional”, donde apuntaron directamente contra la apertura de importaciones y el ajuste fiscal.

La senadora bonaerense Valeria Arata también cuestionó el rumbo económico y aseguró que la caída de actividad “ya supera incluso a la peor etapa de la pandemia”. Según detalló, sectores como transporte y almacenamiento perdieron más del 15% de sus empresas desde diciembre de 2023, mientras que la construcción cayó casi un 10%.

Comercios vacíos y empresas endeudadas

La preocupación también llegó a las entidades empresariales. Desde la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires, su presidente Camilo Alberto Kahale aseguró que “la realidad cotidiana de los comercios y las pequeñas y medianas empresas sigue siendo alarmante”.

Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, las ventas minoristas PyME registraron en abril una caída interanual del 3,2%, reflejando la debilidad persistente del consumo.

“Detrás de cada persiana que baja hay inversión perdida, empleos que desaparecen y proyectos de vida que quedan truncos”, advirtió Kahale.

Mientras el Gobierno nacional sostiene que la economía comenzó a estabilizarse y apuesta a una mayor apertura del mercado, en el entramado industrial bonaerense crece otra percepción: la de un modelo que empieza a vaciar plantas fabriles, frenar inversiones y profundizar el deterioro del empleo registrado.

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