La CGT vuelve a la calle: marcha por los endeudados y discusión abierta por otro paro
Andrés MonteroLa CGT volverá a movilizarse contra el Gobierno nacional y ya definió cuál será el próximo eje de su plan de lucha: el endeudamiento de las familias. La central obrera prevé marchar el 19 o 20 de agosto frente al Ministerio de Economía, mientras su conducción vuelve a discutir si existen condiciones para convocar a un nuevo paro general contra Javier Milei.
La medida será la próxima escala de una estrategia que, desde el 22 de julio, estuvo concentrada en protestas callejeras. La CGT acompañó el reclamo de los jubilados frente al Congreso, participó de una movilización contra el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y se sumó a la marcha de San Cayetano, que partió desde Liniers y terminó en Plaza de Mayo.
Ahora, la central buscará poner en primer plano las dificultades económicas que atraviesan los hogares endeudados y ampliar el alcance de sus reclamos hacia sectores que exceden el universo estrictamente sindical.

Una marcha con el endeudamiento familiar como eje
La movilización frente al Ministerio de Economía apuntará a visibilizar la situación de unas 5,3 millones de personas con problemas para pagar sus deudas, contraídas en muchos casos para afrontar gastos cotidianos.
De acuerdo con el último Monitoreo de Opinión Pública elaborado por Management & Fit, más del 50% de las familias argentinas manifiesta atravesar dificultades vinculadas con sus ingresos y, en más de la mitad de esos casos, asegura no llegar a fin de mes.
El relevamiento señala además que el 71,9% de esos hogares debe recurrir a alguna forma de endeudamiento, tanto dentro del sistema financiero formal como por canales informales.
Con ese escenario como telón de fondo, la CGT intenta incorporar el problema de las deudas familiares a una agenda de protestas que hasta ahora estuvo marcada por reclamos laborales, previsionales y sociales.
La mesa chica vuelve a discutir un paro general
Mientras organiza la próxima movilización, la conducción cegetista retomará en las próximas horas una discusión que todavía no tiene definición: si avanzar o no con un quinto paro general contra el Gobierno.
Cuando lanzó su nuevo plan de lucha, el 7 de julio, la central concluyó que no existían garantías suficientes para asegurar un alto nivel de adhesión a una huelga nacional. Por ese motivo, optó por priorizar las movilizaciones y descartó el esquema de paros sectoriales y rotativos que habían impulsado los gremios del transporte.
Las primeras protestas dejaron resultados dispares.
En la marcha del 22 de julio frente al Congreso, convocada para acompañar los reclamos de los jubilados, la participación sindical fue limitada y faltó buena parte de la conducción cegetista.
La siguiente acción se realizó nuevamente ante el Congreso, esta vez contra el capítulo que habilitaba la venta de tierras a extranjeros dentro del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La presencia de la CGT terminó siendo testimonial luego de que el Gobierno desistiera de ese apartado.
La marcha de San Cayetano, en cambio, tuvo una apuesta mayor. Los principales dirigentes de la central buscaron fortalecer la participación sindical en la movilización organizada por los movimientos sociales desde Liniers hasta Plaza de Mayo.
Ese recorrido será evaluado ahora por la mesa chica antes de resolver los próximos pasos.
Las dudas que frenan una nueva huelga nacional
Dentro de la CGT persisten reparos sobre el nivel de acatamiento que podría tener una medida de fuerza de alcance nacional. La conducción pretende avanzar con un paro únicamente si percibe un mayor nivel de malestar social y condiciones que permitan sostener una convocatoria amplia.
El cotitular de la CGT Cristian Jerónimo, dirigente de los empleados del vidrio, sostuvo que la central mantiene su plan de lucha, aunque remarcó que la prioridad continúa siendo el diálogo.
“Decir que vamos a un paro es angustiante para los propios trabajadores porque, encima que estamos mal, lo único que genera es que pierdan su día de trabajo y salario”, afirmó.
Jerónimo agregó que la huelga es una herramienta que la conducción procura no utilizar mientras intenta “revertir esta situación mediante el diálogo”.
La cautela también quedó reflejada en la estrategia de los sindicatos docentes de la CGT, que durante agosto desarrollarán un plan de lucha por reclamos salariales sin realizar paros de actividades.
Entre las acciones anunciadas figuran clases destinadas a explicar la situación del sistema educativo, “semaforazos”, volanteadas y una movilización frente a la Secretaría de Educación durante la última semana del mes.
Cómo sigue el plan de lucha de la CGT
La protesta por las familias endeudadas no será la última acción prevista por la central.
Después de la movilización frente al Ministerio de Economía, la CGT proyecta una concentración cuando se reúna el Consejo del Salario Mínimo, encuentro que todavía no tiene fecha definida.
También prevé participar de la Semana Social de la Iglesia y movilizarse el 2 de septiembre, con motivo del Día de la Industria.
Para noviembre, el cronograma incluye acciones vinculadas con la visita del papa León XIV a la Argentina. La central convocará a participar de la misa prevista en Luján y buscará mantener una audiencia privada con el pontífice.
Mientras avanza con ese calendario, la discusión interna seguirá girando alrededor de una definición más profunda: si las movilizaciones serán suficientes para sostener el plan de lucha o si la CGT terminará dando el paso hacia un nuevo paro general.

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