La inversión no despega: Sturzenegger admite la demora y el Gobierno insiste con el mismo rumbo
Andrés Montero

La inversión no avanza al ritmo que esperaba el Gobierno y el crecimiento quedó por debajo de las expectativas del propio equipo económico. Así lo reconocieron Federico Sturzenegger y José Luis Daza durante el 16° Foro ABECEB, realizado en el Faena Art Center de Buenos Aires. Pese a esas admisiones, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado defendió las reformas de Javier Milei y descartó un cambio de rumbo.
Sturzenegger buscó explicar la demora mediante una comparación con China, Corea del Sur, Singapur y Taiwán. Según planteó, esas economías tampoco registraron un salto inmediato de las inversiones después de sus reformas estructurales. El viceministro de Economía, en tanto, resumió la diferencia entre las previsiones oficiales y el desempeño observado con una frase: “Yo esperaba un crecimiento más alto”.

Los sectores se achican antes de que despeguen las nuevas inversiones
El argumento de Sturzenegger se apoyó en un trabajo de los economistas Francisco Buera y Yongseok Shin sobre las transformaciones de las economías asiáticas. De acuerdo con la explicación que presentó, el crecimiento comenzó lentamente y se aceleró con el tiempo, en lugar de mostrar una expansión fuerte desde el inicio.
El ministro atribuyó esa demora a las “fricciones financieras”: cuando se retiran subsidios y se eliminan trabas, los recursos deben desplazarse hacia actividades más productivas, pero las empresas que deberían expandirse necesitan crédito. Para acceder a ese financiamiento, primero deben reunir patrimonio y garantías, una condición que retrasa las inversiones.
“Las subsidiadas previamente se achican, las productivas tardan, la productividad de la inversión sube lento”, sintetizó. Su explicación dejó planteado un desfasaje entre la contracción de las actividades que pierden asistencia y la expansión de aquellas que el Gobierno espera convertir en motores del crecimiento.
Al trasladar ese esquema a la Argentina, mencionó la energía, la minería, el agro y la economía del conocimiento. Según sostuvo, los actores que deberían impulsar esas inversiones todavía están construyendo el respaldo patrimonial necesario para financiarse.
“Sin buen crédito, riqueza y talento tardan décadas en alinearse”, citó del trabajo académico. La referencia describió las dificultades que analiza ese estudio, sin establecer un plazo concreto para la llegada de inversiones a la Argentina. Sturzenegger sostuvo que ese diagnóstico le aporta perspectiva y no modifica su respaldo al programa económico.
Daza admitió una actividad “muy baja” y un crecimiento menor al esperado
La exposición de Daza sumó otro reconocimiento sobre los límites de la recuperación. El viceministro calificó el nivel de actividad como “muy bajo” y señaló que los resultados fueron “menores” a los esperados, aunque aseguró que el proceso “va en la dirección correcta”.
En su descripción, entre febrero y junio hubo una combinación favorable de reducción de tasas, recuperación del crédito y mejora de expectativas. Esa dinámica, explicó, se interrumpió posteriormente: “A partir de julio tuvimos un shock de tasas. Indudablemente, eso tuvo un efecto”. Hacia el cierre del año, dijo observar señales de recuperación leve.
Consultado por la posibilidad de una recesión técnica, Daza relativizó esa clasificación y pidió mirar el panorama general. La pregunta se produjo ante un escenario de cinco meses de estancamiento en la tendencia-ciclo del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE).
También abordó por qué la inversión sigue en torno al 15% del producto. Su explicación apuntó a la incertidumbre sobre la continuidad de las reglas de juego: sostuvo que la historia de volatilidad económica lleva a los inversores a exigir una prima de riesgo elevada antes de comprometer capital a largo plazo.
El Gobierno sostiene sus proyecciones pese a la demora
Frente a esos resultados, Sturzenegger mantuvo la defensa de la gestión. En su balance, afirmó que la inflación pasó de alrededor del 200% anual al 30%, que la pobreza bajó del 53% al 33% y que el PBI acumuló un crecimiento del 6% durante el Gobierno. También destacó una suba del 46% en el volumen exportado.
El ministro vinculó las perspectivas de expansión con las desregulaciones energéticas y mineras. Proyectó exportaciones de energía por USD 50.000 millones en pocos años y ventas externas del sector minero por USD 45.000 millones en una década.
Esas proyecciones conviven con las dificultades reconocidas por ambos funcionarios: las inversiones demoran, el financiamiento limita la expansión de nuevos sectores y la actividad no alcanzó el nivel que esperaba el equipo económico. Aun con esa distancia entre expectativas y resultados, el Gobierno ratificó la continuidad de su programa.

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