Intendentes radicales impulsan elecciones municipales separadas y reclaman autonomía real
Pamela Orellana


El radicalismo bonaerense decidió avanzar sobre uno de los núcleos más sensibles del sistema político provincial: la organización del poder en los municipios. Con intendentes, legisladores y especialistas alineados en un mismo diagnóstico, la propuesta de separar los comicios locales y habilitar hasta 135 elecciones distintas empezó a tomar forma como parte de una estrategia más amplia de reforma institucional.
El planteo se consolidó en el cierre de las jornadas “Ideas para una Reforma Política”, donde confluyeron dirigentes como Maximiliano Abad, Diego Garciarena, Matías Civale, Nerina Neumann y Silvia Lospennato. Allí, el foco se posó en la autonomía municipal como eje ordenador de los cambios que impulsa el espacio.
El intendente de Lobería, Pablo Barrena, fue quien explicitó con mayor claridad el alcance de la iniciativa: “Tener las elecciones separadas implica que haya 135 elecciones en la provincia de Buenos Aires, que no vayamos de la mano del presidente o del gobernador”. El planteo no es menor: rompe con la lógica de arrastre de las elecciones nacionales y provinciales y busca instalar agendas estrictamente locales.
Barrena defendió el esquema al sostener que permitiría discutir “alguna idea, alguna cuestión que tenga que ver con los vecinos”, en contraposición a una agenda pública dominada por temas nacionales. En esa línea, cuestionó que la Provincia hoy “no tiene su propia agenda” porque está “colgada” de los medios nacionales.
Intendentes presionan por más poder y cuestionan el esquema actual
El reclamo por elecciones separadas aparece vinculado a un diagnóstico más profundo sobre el funcionamiento del sistema municipal. El intendente de Balcarce, Esteban Reino, planteó que la falta de autonomía complica la gestión diaria: “Hoy tenemos recursos descentralizados y responsabilidades centralizadas en los municipios, lo cual hace muy difícil solucionar”.

Reino también puso el foco en la transformación del rol municipal: “Los municipios de antes prestaban servicios básicos… hoy tenemos cientos y miles de nuevos reclamos, de nuevas responsabilidades, pero sin transferencia de recursos”. Ese desfasaje, según el radicalismo, exige rediscutir no solo el calendario electoral, sino también la distribución de competencias y poder político.
Desde el interior bonaerense, donde el vínculo entre intendentes y vecinos es más directo, el reclamo cobra mayor intensidad. La posibilidad de definir fechas electorales propias aparece como una herramienta para fortalecer esa relación y construir agendas más cercanas a las demandas locales.
Sin embargo, el radicalismo evita por ahora avanzar en una reforma constitucional, consciente de la falta de condiciones políticas para lograrla. En cambio, apuesta a modificaciones graduales dentro del marco normativo vigente.
Reforma política, críticas institucionales y la pelea por las reglas
El debate también dejó cuestionamientos a organismos provinciales. El ex convencional constituyente Roberto Pagni fue directo: “El Tribunal de Cuentas es arcaico. Intendentes que terminan sus mandatos y 15 años después les llega una citación para justificar gastos”.
En paralelo, se discutió quién debe controlar eventuales elecciones municipales separadas. Barrena planteó que la responsabilidad debe recaer en la Junta Electoral bonaerense para evitar discrecionalidad local: “Esto no debería quedar a cargo de los intendentes. Imaginen a Fernando Espinoza fijando las reglas electorales de La Matanza”.
El trasfondo es una disputa por las reglas de juego. Mientras algunos sectores promueven ajustes parciales, el radicalismo insiste en una reforma integral. “La provincia no puede seguir administrando la inercia. Necesitamos reglas más claras, instituciones más fuertes y un sistema político que esté al servicio de la gente”, afirmó Maximiliano Abad.

Diego Garciarena, por su parte, reforzó la necesidad de discutir estos cambios fuera del calendario electoral y advirtió que el sistema actual muestra signos de agotamiento. También planteó avanzar hacia la unificación de instrumentos de votación y actualizar normas como el acceso a la información pública.
En ese contexto, la eventual eliminación de las PASO a nivel nacional suma presión sobre el esquema bonaerense y acelera un debate que, hasta hace poco, parecía postergado.
La definición final, sin embargo, sigue atada a la política. Oscar Pagni lo sintetizó sin rodeos: “No depende de un proyecto de ley, ni de propuesta de reforma, sino de voluntad política: cuando los sectores acuerden, se dará”.

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