Autonomía municipal: ¿Hasta dónde puede ceder poder la Provincia?
Mariana Portilla
En la provincia de Buenos Aires, el debate por la autonomía municipal se convirtió en una demanda atravesada por la urgencia de gestión. Con intendentes cada vez más exigidos por la presión social y la escasez de recursos, el radicalismo bonaerense decidió avanzar sobre uno de los pilares del sistema político: la distribución del poder entre la Provincia y los 135 distritos.
El punto de inflexión se dio en las jornadas “Ideas para una Reforma Política”, donde confluyeron dirigentes como Maximiliano Abad y Diego Garciarena. Allí se consolidó una estrategia que combina reformas institucionales con cambios graduales en el esquema vigente, poniendo a la autonomía municipal como eje ordenador.
Uno de los planteos más disruptivos que surgió del encuentro fue la posibilidad de desdoblar las elecciones municipales. El intendente de Lobería, Pablo Barrena, lo sintetizó con claridad al advertir que esto implicaría “que haya 135 elecciones en la provincia de Buenos Aires, que no vayamos de la mano del presidente o del gobernador”.
La propuesta apunta a romper con el efecto arrastre de las elecciones nacionales y provinciales, habilitando agendas locales más nítidas. En el radicalismo sostienen que hoy los municipios quedan subsumidos a debates que poco tienen que ver con la realidad cotidiana de los vecinos, lo que termina desdibujando la discusión política en el territorio.

Intendentes con más demandas y menos herramientas
El trasfondo del reclamo es más profundo que lo electoral. Los jefes comunales advierten un desfasaje creciente entre las responsabilidades que asumen y los recursos con los que cuentan. En ese sentido, el intendente de Balcarce, Esteban Reino, fue contundente: “Hoy tenemos recursos descentralizados y responsabilidades centralizadas en los municipios, lo cual hace muy difícil solucionar”.
En diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM, Reino amplió el diagnóstico y lo vinculó directamente con la autonomía: “Lo que nos falta son recursos, de eso no hay ninguna duda. La baja de la coparticipación por la actividad económica nos pega de lleno, es directo”. Según explicó, esa caída impacta de manera inmediata en los salarios y limita la capacidad de respuesta de los gobiernos locales.
Pero el jefe comunal fue más allá del aspecto financiero. “Para mí, la autonomía municipal no es solamente una cuestión jurídica, que está establecida en la Constitución, sino que también es una herramienta fundamental para avanzar en muchas cosas”, afirmó, marcando una diferencia con quienes reducen el debate a una disputa por fondos.
Trámites, seguridad y gestión: los límites del sistema
Reino ejemplificó cómo la falta de autonomía impacta en la gestión diaria. “Queremos habilitar una empresa en Balcarce, hacemos todo rápido y después aparecen trabas de organismos provinciales que limitan la radicación. Eso tendría que ser una facultad del municipio”, sostuvo.
El problema también se extiende a áreas sensibles como la seguridad. “La policía te dicen que es comunal, pero tiene una estructura que depende de la departamental y del Ministerio. Entonces, ¿qué poder de decisión tiene un intendente?”, se preguntó, exponiendo las limitaciones concretas del esquema actual.
En esa línea, planteó que el camino debería ser gradual: “No tengo ninguna duda de que vamos a ser mucho más eficientes, pero hay que ir haciendo transferencias con recursos. Lo de fijar fechas electorales propias es una etapa más avanzada”.
Una ley desactualizada en el centro del debate
La discusión por la autonomía volvió a instalar también la necesidad de reformar la Ley Orgánica de las Municipalidades, vigente desde 1958. En la Legislatura bonaerense, el senador Marcelo Leguizamón impulsó la creación de una comisión bicameral para redactar un nuevo marco normativo, en sintonía con iniciativas similares como la del legislador Andrés De Leo.
El diagnóstico es compartido: la ley responde a una estructura institucional que quedó desfasada frente a las demandas actuales. “Estamos funcionando con una ley creada en un momento donde no había democracia. Ha habido un cambio profundo social, cultural, económico y tecnológico”, advirtió De Leo a GRUPOLAPROVINCIA.COM.
La intención es avanzar en una reforma integral que no solo actualice procedimientos, sino que también garantice el cumplimiento efectivo de la autonomía municipal reconocida en la Constitución de 1994.

Más allá de los proyectos y diagnósticos, la definición final sigue dependiendo de acuerdos políticos que hoy aparecen lejanos. El radicalismo intenta instalar el debate fuera del calendario electoral, consciente de que cualquier modificación en las reglas de juego impacta directamente en la disputa por el poder.
En ese contexto, la autonomía municipal se convierte en mucho más que una reforma administrativa: es una discusión sobre quién decide, cómo se distribuyen los recursos y qué margen real tienen los intendentes para gobernar en un escenario cada vez más complejo.

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