Con la interna al rojo vivo, Karina reúne a su tropa bonaerense: reformas, alianzas y control del armado provincial
Mariana Portilla
La Libertad Avanza iniciará este jueves una nueva etapa de su estrategia política con una reunión convocada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien recibirá en la Casa Rosada a legisladores nacionales, bonaerenses y porteños del oficialismo. Formalmente, el encuentro servirá para coordinar la agenda parlamentaria del segundo semestre. Sin embargo, en el oficialismo admiten que también tendrá otro objetivo: bajar una línea política común en momentos en que la interna libertaria empieza a condicionar el armado de cara a las elecciones de 2027.
La convocatoria llega apenas dos días después de la reunión de la mesa política del Gobierno nacional y funcionará como una continuidad del encuentro que la semana pasada encabezaron el presidente Javier Milei y la propia Karina Milei con diputados y senadores nacionales.
Ahora, la intención es trasladar esa misma hoja de ruta a la Legislatura bonaerense y a la porteña, donde el oficialismo enfrenta un escenario mucho más complejo por su condición de minoría parlamentaria. El propósito es retomar la agenda parlamentaria con el mismo espíritu del paquete de reformas que impulsa el Gobierno en el Congreso y comenzar a instalar esos debates en las legislaturas provinciales.
Entre las prioridades aparecen la reforma política, la suspensión de las PASO nacionales, la implementación de la Boleta Única de Papel en la provincia de Buenos Aires, el nuevo esquema para la Zona Fría y modificaciones vinculadas al proyecto de Inocencia Fiscal.
En territorio bonaerense, sin embargo, el camino legislativo aparece mucho más cuesta arriba. La Libertad Avanza no tiene mayoría en ninguna de las dos cámaras y cualquier iniciativa deberá atravesar primero las comisiones que conduce el oficialismo provincial.

La provincia, el principal frente político
La reunión también tendrá un fuerte componente electoral. En la Ciudad de Buenos Aires, el armado sigue bajo la conducción de Pilar Ramírez, presidenta del bloque libertario en la Legislatura porteña y una de las dirigentes de mayor confianza de Karina Milei.
En la provincia de Buenos Aires el escenario es diferente. Aunque todavía no existen definiciones sobre candidaturas ni alianzas, la Casa Rosada ya trabaja sobre una eventual coalición que podría incorporar al PRO, sectores del radicalismo y fuerzas vecinales.
Ese esquema todavía depende de varios factores. Uno de ellos es la propia reorganización del PRO, donde persisten diferencias entre el expresidente Mauricio Macri y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, que condicionan cualquier negociación política.
Al mismo tiempo, el reciente desembarco de Diego Santilli como jefe de Gabinete nacional fortaleció el vínculo entre dirigentes del PRO y el Gobierno. Antes incluso de asumir ese cargo, Santilli había mantenido encuentros con intendentes radicales bonaerenses, una señal del trabajo político que el oficialismo busca profundizar en el principal distrito electoral del país.

La interna que ya condiciona el armado libertario
Pero mientras Karina Milei intenta ordenar la estrategia parlamentaria, la conducción bonaerense enfrenta un problema que excede cualquier debate legislativo: las disputas internas empezaron a trasladarse al territorio y a debilitar la construcción política del oficialismo.
En las últimas semanas, los conflictos dejaron de expresarse únicamente entre dirigentes nacionales y comenzaron a reflejarse en municipios de distintas secciones electorales.
Uno de los episodios más recientes ocurrió en Bahía Blanca, donde el reemplazo de Ingrid Czerniecki por el dirigente del PRO Tomás Peyrano al frente de la regional de ANSES fue interpretado como un nuevo avance del sector alineado con Cristian Ritondo y un retroceso para el diputado provincial Oscar Liberman, identificado con Las Fuerzas del Cielo, el espacio cercano a Santiago Caputo.
El movimiento también reforzó el crecimiento del PRO dentro de la estructura nacional, mientras dirigentes cercanos al armador bonaerense Sebastián Pareja observan con preocupación la pérdida de espacios de influencia.
La tensión también se refleja en los concejos deliberantes. En Quilmes, el concejal Ricardo Rij abandonó el bloque libertario apenas días después de asumir su presidencia y conformó el monobloque Renovación Quilmeña, en un movimiento que distintos sectores políticos vinculan con el Frente Renovador.
En San Isidro, la concejala Débora Ruiz Zeballos oficializó su incorporación al bloque massista luego de reunirse con el diputado nacional Sebastián Galmarini, mientras que en Tres Arroyos, Vanesa Piacquadío fue desplazada del bloque libertario tras acompañar una iniciativa impulsada por el intendente Pablo Garate.
A esos conflictos se suman las rupturas registradas en La Matanza, las disputas internas en Berazategui y los cambios de autoridades en distintas dependencias nacionales, donde dirigentes del PRO comenzaron a ocupar lugares en organismos como ANSES y PAMI.
El escenario se complejizó aún más después del fallo del juez federal con competencia electoral Alejo Ramos Padilla, quien rechazó el pedido de intervención del partido presentado por el concejal de Campana Maximiliano Corio, pero al mismo tiempo advirtió a La Libertad Avanza sobre la necesidad de regularizar su funcionamiento interno, transparentar el sistema de afiliaciones y evitar la superposición entre autoridades partidarias y coordinadores territoriales informales.
Aunque la Justicia no intervino el partido ni dio por acreditadas las irregularidades denunciadas, el fallo dejó una observación institucional que golpeó de lleno a la conducción bonaerense encabezada por Sebastián Pareja.

Una reunión que busca evitar que las diferencias escalen
Con ese panorama, la reunión convocada por Karina Milei adquiere un significado que trasciende la agenda parlamentaria.
La Casa Rosada intentará unificar el discurso político, ordenar las prioridades legislativas y empezar a coordinar el trabajo en los dos principales distritos electorales del país. Pero también buscará contener una interna que ya produce consecuencias concretas sobre el armado territorial, favorece el avance de aliados del PRO en estructuras nacionales y abre espacios que sectores del peronismo, especialmente el Frente Renovador, comenzaron a aprovechar para ampliar su presencia en distintos municipios.
Mientras el Gobierno procura instalar el debate sobre la reforma política y las reglas electorales, la primera tarea del oficialismo parece estar puertas adentro: sostener la cohesión de un espacio que, a medida que se acerca el calendario electoral, enfrenta una disputa cada vez más intensa por el control de la provincia de Buenos Aires.

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