La Liga de Intendentes mueve el tablero: reelecciones, desdoblamiento y la pelea por suceder a Kicillof
Mariana Portilla

La Liga de Intendentes Peronistas comenzó a convertir su peso territorial en una demanda concreta de poder dentro del oficialismo bonaerense. El grupo reclama un lugar propio en la mesa donde se resolverán las reglas electorales, las alianzas y la candidatura para suceder a Axel Kicillof en 2027. Para conseguirlo, puso en primer plano dos discusiones que pueden modificar por completo el tablero provincial: la eliminación del límite a las reelecciones y un nuevo desdoblamiento de los comicios nacionales.
El intendente de Pilar, Federico Achával, asumió públicamente la defensa de esa agenda. Sostuvo que debe levantarse la prohibición que impedirá a numerosos jefes comunales competir nuevamente y vinculó la continuidad con la experiencia acumulada al frente de los municipios.
“Hay que levantar la prohibición porque hay que darle libertad al pueblo a elegir”, afirmó a Lado P. Luego utilizó su propia gestión como argumento: “Hoy soy mejor intendente que hace seis años; aprendí a manejar mejor el municipio”.
La declaración expone el núcleo del reclamo. Los intendentes no quieren ser considerados solamente como la maquinaria territorial que garantiza votos, fiscales y capacidad de movilización. También pretenden intervenir en la definición del calendario, conservar la posibilidad de competir en sus distritos y participar de la elección del candidato que encabezará la boleta provincial.
La Liga busca instalarse como un actor diferenciado dentro de Fuerza Patria, al margen del Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof, La Cámpora y el Frente Renovador de Sergio Massa. Su objetivo es transformarse en la denominada “cuarta pata” de la negociación peronista.
El espacio quedó conformado por una docena de intendentes del Conurbano y del interior: Achával; Federico Otermín, de Lomas de Zamora; Mariel Fernández, de Moreno; Gustavo Menéndez, de Merlo; Gastón Granados, de Ezeiza; Nicolás Mantegazza, de San Vicente; Marisa Fassi, de Cañuelas; Federico Susbielles, de Bahía Blanca; Hernán Arranz, de Monte Hermoso; Juan de Jesús, del Partido de La Costa; Juan Pablo García, de Dolores, y Esteban Sanzio, de Baradero.
La conformación no responde solamente a la discusión por las reelecciones. El grupo también pretende intervenir en la sucesión bonaerense. En esa nómina aparecen, con distintos niveles de exposición, Achával, Otermín, Fernández y Menéndez como dirigentes interesados en ampliar su proyección más allá de sus municipios.
Desde la Gobernación dejaron trascender que dentro de esa estructura existen “al menos tres buenos candidatos” y que quienes tengan aspiraciones deben recorrer la provincia. La señal habilita la competencia, pero no resuelve las desconfianzas sobre cómo se distribuirán los lugares cuando comience la negociación definitiva.
“Lo que viene por delante es con más intendentes, con dirigentes jóvenes como los que conformamos un grupo con la idea de convocar a más compañeros y tratar de hacerles entender que la función de los intendentes es importante”, explicó Granados.

Ochenta intendentes miran el reloj
La presión tiene una cifra que explica buena parte de la urgencia. Si la legislación permanece sin modificaciones, 80 de los 135 intendentes bonaerenses no podrán competir por otro mandato consecutivo en 2027. Representan alrededor del 59% de los municipios.
El peronismo es el espacio más afectado: 51 de esos jefes comunales pertenecen al oficialismo provincial. La restricción también alcanza a 16 intendentes radicales, siete del PRO, cinco de fuerzas vecinales y a Diego Valenzuela, quien dejó el PRO para incorporarse a La Libertad Avanza. En el Conurbano, 28 de los 40 mandatarios locales quedarían impedidos de presentarse nuevamente.
Entre los nombres de mayor peso aparecen Fernando Espinoza, de La Matanza; Achával; Menéndez; Mariel Fernández; Leonardo Nardini, de Malvinas Argentinas; Mario Secco, de Ensenada, y Andrés Watson, de Florencio Varela.
La situación convierte la reforma en una pieza central del armado para 2027. Si esos intendentes no pueden volver a competir, el peronismo deberá renovar candidaturas en distritos que concentran población, recursos, militancia y capacidad electoral. Si se elimina el límite, muchos podrán conservar sus municipios mientras otros exploran una candidatura provincial.

El proyecto que sigue congelado
La senadora de Fuerza Patria Ayelén Durán, alineada con el Movimiento Derecho al Futuro, presentó en 2025 una iniciativa para eliminar las restricciones. El texto no habilita únicamente un tercer mandato excepcional: permite reelecciones sucesivas sin un límite numérico para intendentes, legisladores, concejales y consejeros escolares.
Para alcanzar ese objetivo, propone modificar la Ley Orgánica de las Municipalidades, la Ley Electoral y el régimen correspondiente a los consejeros escolares. También busca derogar los artículos centrales de la Ley 14.836 y dejar sin efecto la reforma instrumentada mediante la Ley 15.315.
“El voto es el mejor mecanismo de control democrático. Si un intendente o concejal no cumple con su función, los ciudadanos tienen el poder de removerlo en las urnas”, argumentó Durán.
El proyecto, sin embargo, permanece atrapado entre la falta de votos y la pelea por el control de su tratamiento. La Comisión de Legislación General del Senado, presidida por Germán Lago, volvió a reunirse sin incluirlo en el temario.
Lago, senador de Fuerza Patria y exintendente de Alberti, respalda la discusión, pero reconoció que todavía no están dadas las condiciones para avanzar. “Amerita un mayor diálogo y encontrar los tiempos propicios para su tratamiento”, sostuvo. También admitió que persisten “posturas encontradas”.
La decisión de no someterlo a votación responde a una dificultad concreta: el oficialismo evita exponer el proyecto a un rechazo en comisión antes de cerrar un acuerdo dentro de sus propios bloques y con sectores opositores.

Sin bien el expediente está radicado en Legislación General, la presidenta de la Comisión de Reforma Política y Régimen Electoral, Malena Galmarini, reclama que el texto también pase por el cuerpo que encabeza.
La senadora del Frente Renovador pretende que las reelecciones sean discutidas como parte de una reforma integral junto con las PASO, el desdoblamiento, los plazos del calendario y la posible implementación de la Boleta Única de Papel.
La diferencia sobre el giro parlamentario encierra una disputa de poder. El kicillofismo busca conservar el proyecto en una comisión que conduce uno de sus dirigentes. El massismo, que participó de la sanción del límite en 2016 y mantiene su rechazo a las reelecciones indefinidas, pretende intervenir desde el comienzo en la negociación.
Galmarini envió una nota al ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, para pedirle que expusiera formalmente la posición del Ejecutivo. La legisladora cuestionó que el funcionario hablara sobre el Senado antes de dialogar con quienes integran la comisión.
“Ya me enteré, porque antes de venir a hablar al Senado, habla mucho del Senado y de los legisladores, pero no con nosotros. Se ve que le es más fácil hablar con otros”, lanzó.
El desdoblamiento vuelve a entrar en la negociación
La segunda discusión que interesa a los intendentes es el calendario. Kicillof separó en 2025 las elecciones legislativas provinciales de las nacionales y los comicios bonaerenses se realizaron el 7 de septiembre, antes de la votación nacional. En el oficialismo interpretaron que esa decisión permitió provincializar la campaña y aprovechar con mayor intensidad las estructuras municipales.
El antecedente convirtió al desdoblamiento en una posible herramienta para el armado de 2027. Separar nuevamente la elección bonaerense permitiría discutir la sucesión de Kicillof sin quedar completamente atada a la candidatura presidencial del peronismo.
Para los intendentes, además, un calendario propio aumenta la centralidad de las gestiones locales. Los jefes comunales concentran la organización territorial, la movilización y el vínculo directo con el electorado. Esa capacidad les proporciona un argumento adicional para reclamar participación en el cierre de listas y en la definición del candidato a gobernador.
La posibilidad aún no constituye una decisión formal. Forma parte del paquete electoral que Galmarini quiere debatir en el Senado junto con las PASO y la Boleta Única. También genera resistencias dentro del peronismo, porque altera el modo en que se distribuyen los recursos de campaña y puede separar las estrategias provincial y nacional.

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