De boliche a salón de juegos: la transformación de un espacio del Bajo de San Isidro

La antigua discoteca Brandy había sido clausurada en 2024 después de reiterados reclamos vecinales. Una inversión privada, acompañada por el Municipio en el proceso de habilitación, permitió reconvertir el inmueble en un espacio de recreación infantil.
Municipales03 de septiembre de 2026Soledad CastellanoSoledad Castellano

El inmueble donde funcionaba la antigua discoteca Brandy, en Roque Sáenz Peña 1156, fue reconvertido en un salón de fiestas y juegos infantiles destinado a chicos y familias del Bajo de San Isidro.

San Isidro

Durante años, el funcionamiento del establecimiento nocturno motivó reclamos de los vecinos por ruidos molestos, peleas en la vía pública, destrozos y situaciones de descontrol. El Municipio lo clausuró definitivamente en 2024 y, posteriormente, inversores privados transformaron y pusieron en valor sus instalaciones.

El intendente de San Isidro, Ramón Lanús, recorrió el nuevo espacio y destacó el cambio registrado en un lugar que había sido señalado como un foco de conflicto para el barrio.

“Acá funcionaba un boliche clandestino que era un problema diario para todo el barrio. Todo lo contrario a la ciudad ordenada que queremos construir”, expresó el jefe comunal.

Lanús sostuvo que el objetivo de su gestión es garantizar que los vecinos puedan vivir con tranquilidad, disfrutar de sus barrios y recuperar espacios para las familias.

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Una inversión privada con acompañamiento municipal

La remodelación edilicia y la puesta en valor del inmueble fueron financiadas en su totalidad por los nuevos inversores, quienes eligieron desarrollar una propuesta comercial vinculada con la recreación infantil.

El Municipio, por su parte, acompañó el proceso administrativo necesario para concretar la apertura. Las tareas estuvieron coordinadas por la Agencia de Control Municipal, a través del área de Habilitaciones.

Según se informó, el organismo trabajó para agilizar el expediente técnico y realizó las inspecciones correspondientes con el objetivo de verificar las condiciones de seguridad del establecimiento antes de su apertura formal.

“Nos pusimos a disposición de un privado que vio la oportunidad de hacer algo totalmente distinto, un espacio de juego para chicos. Nosotros simplificamos los procesos para que esa inversión se quede en San Isidro”, explicó Lanús.

Desde el sector privado también destacaron el acompañamiento municipal para completar la documentación requerida y habilitar el nuevo salón bajo las normas de seguridad previstas para una actividad destinada a menores de edad.

El cierre de una etapa marcada por los reclamos

De acuerdo con la información municipal, la clausura de Brandy se resolvió tras comprobarse que el establecimiento funcionaba reiteradamente fuera de los horarios permitidos y sin una habilitación legítima.

La medida puso fin a la actividad nocturna en el inmueble y abrió el camino para una nueva inversión orientada al público familiar. Con la finalización del trámite administrativo, el predio dejó atrás su anterior funcionamiento y se incorporó a la actividad comercial diurna de la zona.

“Eso es hacerse cargo: transformar un problema en una solución para las familias”, concluyó el intendente.

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