El “factor Gebel”: ¿Cómo se construye el espacio que une a libertarios “blue” con el panperonismo?
Mariana Portilla
En un contexto de fragmentación política y liderazgos en disputa, el pastor evangélico Dante Gebel empezó a ocupar un lugar inesperado en el tablero rumbo a 2027. Desde el conurbano bonaerense, más precisamente en el microestadio de Lanús, se lanzó “Consolidación Argentina”, un espacio que busca construir las bases políticas, territoriales y programáticas para una eventual candidatura presidencial.
El dato que más llamó la atención no fue solo la convocatoria —con más de 2.000 asistentes según los organizadores— sino la heterogeneidad de los apoyos: dirigentes sindicales, referentes sociales, empresarios, figuras del deporte y actores políticos provenientes tanto del peronismo como del universo libertario.
Gebel, sin embargo, no participó del acto ni envió un mensaje grabado. Su ausencia no frenó el impulso del “operativo clamor”, que ya empezó a delinear estructura, narrativa y volumen político.
Un armado transversal en medio de la crisis de representación
El espacio “Consolidación Argentina” se presenta sin identidad partidaria definida. En el evento solo se permitieron banderas argentinas, en un intento deliberado de despegarse de las estructuras tradicionales.
Entre los nombres más destacados estuvo la exdiputada Graciela Camaño, quien advirtió sobre el deterioro social y la necesidad de reconstruir liderazgos. También participó el exfutbolista Walter Erviti, que puso el foco en la reconstrucción del tejido social y político.
Desde el sindicalismo, el respaldo incluye a Juan Pablo Brey (Aeronavegantes) y Miguel Ponzo (UPCN), mientras que del universo libertario aparecen figuras como Eugenio Casielles —ex La Libertad Avanza— y Lucas Aparicio, exsecretario de Trabajo.
El mapa se completa con dirigentes sociales, representantes de clubes de barrio, académicos y empresarios, en una construcción que busca mostrarse como “transversal” y por fuera de la grieta.
Peronismo disperso y libertarios desencantados
El fenómeno Gebel encuentra terreno fértil en dos procesos simultáneos: la falta de conducción clara dentro del peronismo y las tensiones internas en el espacio libertario.
Por un lado, sectores del peronismo que no se sienten contenidos en las estructuras tradicionales —con vasos comunicantes hacia el massismo y el cordobesismo— comienzan a mirar con atención este armado. La presencia de un enviado del gobernador Martín Llaryora, aunque a título personal, y el vínculo indirecto con dirigentes cercanos a Sergio Massa reflejan ese interés.
Por otro lado, el espacio también capta a libertarios desencantados con la conducción de Javier Milei. La incorporación del diputado provincial Carlos D’Alessandro y el protagonismo de Casielles son señales de una fuga incipiente que podría ampliarse.
La construcción territorial y el factor religioso
Uno de los ejes centrales del lanzamiento fue la organización territorial. El espacio proyecta dividir el país en siete grandes regiones (Norte Grande, Mesopotamia, Centro, Provincia de Buenos Aires, Capital Federal, Patagonia y Cuyo), cada una con mesas promotoras y coordinadores.
El componente religioso también juega un rol clave. Gebel lidera River Church en Estados Unidos y cuenta con una fuerte llegada a sectores evangélicos, un segmento que en los últimos años ganó peso político en América Latina.
Sin embargo, a diferencia de otras experiencias, el armado busca no encasillarse exclusivamente en lo religioso, sino ampliar su base hacia sectores sociales y políticos diversos.
Sin programa, pero con volumen político
Uno de los principales interrogantes es la falta de definiciones programáticas. Hasta ahora no se conocen propuestas concretas en materia económica o de gestión, lo que marca una diferencia con otros espacios que ya comenzaron a delinear plataformas.
Aun así, el crecimiento del “gebelismo” se apoya en otro activo: la construcción de volumen político en un escenario de desconfianza hacia la dirigencia tradicional.
El propio Gebel dejó abierta la puerta a una candidatura. En declaraciones recientes, reconoció que “hay un montón de gente que intenta convencerlo” y admitió que, a diferencia de años anteriores, hoy no descarta involucrarse más activamente.

La irrupción de este espacio no puede leerse de manera aislada. Se inscribe en un proceso más amplio de reconfiguración política, donde las identidades tradicionales pierden peso y emergen figuras con capacidad de interpelar por fuera de la política clásica.
El intento de reunir en una misma mesa a sindicalistas, peronistas sueltos y libertarios desencantados muestra una búsqueda de síntesis en un sistema fragmentado. Pero también expone las tensiones de un armado que, por ahora, se sostiene más en expectativas que en definiciones concretas.
La proyección de un acto masivo en el estadio de River Plate, el espacio que impulsa a Gebel empieza a dar señales de que quiere jugar en serio.

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