“Envíen refuerzos a Malvinas, ¡ya!”: el ex primer ministro británico Boris Johnson agita la tensión y cuestiona el giro de Milei
Mariana Portilla


La cadena nacional de Javier Milei sobre las Islas Malvinas abrió un nuevo capítulo en la disputa diplomática con el Reino Unido. La respuesta más provocadora llegó de Boris Johnson: el ex primer ministro británico pidió enviar “refuerzos” al archipiélago, puso en duda la voluntad del mandatario argentino de llevar sus anuncios hasta las últimas consecuencias y vinculó el nuevo discurso soberanista con la campaña electoral.
“Envíen refuerzos a Malvinas, ¡ya!”, reclamó Johnson en una columna publicada por el diario británico Daily Mail. Aunque aclaró que no cree que la Argentina pretenda iniciar una confrontación armada, advirtió sobre un supuesto riesgo de “provocación” y un posible “error de cálculo”.
El dirigente conservador también apuntó directamente contra Milei. Lo definió como “anglófilo y admirador de Thatcher” y sostuvo que el Presidente podría estar apelando al reclamo argentino para recuperar centralidad política ante una campaña por la reelección que describió como compleja.
“Envíen refuerzos a Malvinas, ¡ya!”, reclamó Johnson en una columna publicada por el diario británico Daily Mail.
Johnson sostuvo que el contexto internacional alentó a Milei a modificar su estrategia. El punto de partida fue una declaración de Donald Trump, quien dejó abierta la posibilidad de revisar el posicionamiento estadounidense ante la controversia por las islas.
“Trump está expresando la incómoda realidad de la posición estadounidense en la disputa: Washington es técnicamente neutral”, escribió el exmandatario británico.
A partir de esa definición, interpretó que Milei encontró una oportunidad para elevar el tono. “No es de extrañar que haya aprovechado este momento para intensificar su retórica y mostrarse mucho más firme respecto del reclamo de su país”, señaló.
Sin embargo, Johnson puso en duda que el giro responda únicamente a una nueva política exterior. “No creo ni por un segundo que quiera una confrontación con el Reino Unido por este tema”, afirmó. Inmediatamente introdujo una lectura electoral: “También enfrenta una difícil campaña por la reelección y puede considerar necesario avivar el sentimiento público de la manera tradicional de los nacionalistas”.
Qué anunció Milei sobre las Islas Malvinas
La reacción británica se produjo después del mensaje de 15 minutos que Milei brindó desde la Casa Rosada, acompañado por sus ministros, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y la senadora Patricia Bullrich.
“Las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho. No hay discusión al respecto”, afirmó el Presidente al comenzar su exposición. También sostuvo que el Reino Unido ocupó las islas en 1833, expulsó a las autoridades nacionales e implantó una población extranjera.
Milei remarcó que el reclamo es “legítimo e imprescriptible” y rechazó la aplicación del principio de autodeterminación a los habitantes actuales del archipiélago. La posición coincide con el argumento histórico de la diplomacia argentina: existe una disputa de soberanía reconocida por las Naciones Unidas que debe resolverse mediante negociaciones bilaterales y pacíficas.
El detonante inmediato fue el avance del proyecto petrolero Sea Lion, operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration. El Gobierno argentino sostiene que esa iniciativa pretende extraer recursos naturales en una zona disputada sin contar con autorización nacional.
“La Argentina no se quedará de brazos cruzados”, advirtió Milei antes de anunciar una batería de medidas diplomáticas, económicas, legales y estratégicas.

Sanciones, una base naval y un nuevo consejo
El primer anuncio fue la firma de un decreto para acelerar los procedimientos sancionatorios previstos por la Ley 26.659 contra compañías que participen en la exploración o explotación de hidrocarburos en las islas.
La Cancillería informó que remitió cerca de 180 comunicaciones de desaliento a empresas y actores vinculados con los proyectos. El esquema no alcanzará solamente a las petroleras: también podrá involucrar a sus accionistas, directivos, proveedores de servicios, aseguradoras y entidades financieras.
El Ejecutivo enviará, además, un proyecto al Congreso para endurecer las sanciones. La propuesta contempla impedir que las compañías involucradas contraten con el sector público o privado argentino, ampliar el alcance de las prohibiciones y extenderlas a otras actividades que exploten recursos naturales sin autorización.
El canciller Pablo Quirno explicó posteriormente que las empresas deberán escoger entre operar en el territorio continental argentino o participar en proyectos ubicados en Malvinas. También anticipó que el Gobierno incluirá una declaración jurada dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones para impedir que accedan a sus beneficios firmas que incumplan la legislación nacional.
La segunda decisión fue ampliar los recursos del Ministerio de Defensa para construir una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego e incrementar las capacidades de telecomunicaciones. El oficialismo pretende convertirla en un polo logístico para fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y su proyección hacia la Antártida.
El tercer eje será la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, encargado de coordinar las políticas de Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía. El proyecto también propone establecer un sistema de protección de infraestructura crítica y reforzar la vigilancia aeroespacial y marítima.

El pasado de Milei con Thatcher volvió al centro del debate
La caracterización realizada por Johnson volvió a poner bajo la lupa el vínculo discursivo de Milei con Margaret Thatcher. El Presidente manifestó en diferentes oportunidades su admiración por la ex primera ministra británica, una figura inseparable de la decisión del Reino Unido de responder militarmente al desembarco argentino de 1982.
Esa postura ya había provocado fuertes cuestionamientos de organizaciones de excombatientes. El CECIM La Plata llegó a intimar formalmente al mandatario después de que este condicionara la recuperación de las islas al “deseo” de sus habitantes. La entidad sostuvo que esa formulación se apartaba de la Constitución, que exige respetar su modo de vida pero no reconoce una autodeterminación aplicable a una población implantada. El reclamo incluyó la advertencia de avanzar con una denuncia penal.
La cadena nacional marcó un cambio respecto de aquel lenguaje. Milei calificó expresamente a los isleños como una población implantada, declaró inválidos los referendos organizados por los ocupantes y presentó la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía como un objetivo permanente.
El viraje no logró cerrar las críticas internas. Referentes del peronismo, el radicalismo y la izquierda cuestionaron la demora del Gobierno ante el avance de Sea Lion y señalaron que parte de las herramientas anunciadas ya estaban contempladas en la legislación. También reclamaron que la causa quede fuera de cualquier especulación electoral y sea respaldada por acuerdos políticos amplios.

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