El kicillofismo empuja las PASO y mide fuerzas con La Cámpora por la candidatura presidencial
Pamela Orellana


La discusión por la candidatura presidencial del peronismo ya empezó a moverse en la provincia de Buenos Aires, aunque todos los protagonistas aclaren que todavía no es tiempo de nombres. El acto de Parque Lezama, donde Máximo Kirchner pidió sostener la consigna de Cristina Fernández de Kirchner candidata en 2027 y rechazó los “candidatos por default”, terminó de abrir una etapa nueva: el kicillofismo respondió con una palabra que incomoda a más de una tribu, PASO.
La respuesta salió por boca del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, en conferencia de prensa. “Está vigente el sistema de las PASO, que es el mejor sistema posible para definir una candidatura del peronismo, del campo popular en su conjunto”, planteó.
Y agregó que quienes quieran representar a la fuerza “tendrán la posibilidad y el espacio para presentarse y la gente votará y definirá quién es el mejor candidato posible para enfrentar a Milei o al candidato de la derecha”.
La frase no cayó en el vacío. Cristina está con prisión domiciliaria e inhabilitada para competir, pero La Cámpora ya desplegó la estrategia de sostener su postulación hasta el último momento y, llegado el caso, acompañar a quien ella defina.
Cerca del kirchnerismo duro, según pudo reconstruir este medio, no muestran predisposición a confluir detrás de Axel Kicillof. Del otro lado, en el Movimiento Derecho al Futuro leen que una primaria podría darle al gobernador una legitimidad más amplia que cualquier acuerdo cerrado entre dirigentes.
En diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM, el intendente de Carlos Casares, Daniel Stadnik, planteó que “muchos compañeros quieren ser candidatos” y sostuvo que una PASO sería “lo más lógico” porque “ordenaría muchísimo” la discusión interna.
“Nosotros acá en la provincia de Buenos Aires somos muchos intendentes los que lo reconocemos como conductor a nuestro gobernador, pero obviamente habrá otros compañeros que no lo están reconociendo y a lo mejor la única manera de resolverlo es con una PASO”, afirmó.
Intendentes, afiliados y territorio
En esa posible interna, Buenos Aires no sería un distrito más. Es la provincia que gobierna Kicillof, la de mayor peso electoral del país y el territorio donde Cristina conserva uno de sus respaldos más fuertes. Allí, la foto del poder territorial muestra una ventaja inicial para el gobernador: el Movimiento Derecho al Futuro reúne 41 de los 86 intendentes peronistas.
En ese lote aparecen jefes comunales con volumen propio en el conurbano, como Julio Alak en La Plata, Fernando Espinoza en La Matanza, Jorge Ferraresi en Avellaneda, Carlos Balor en Berazategui, Andrés Watson en Florencio Varela, Mariano Cascallares en Almirante Brown, Fernando Moreira en San Martín, Lucas Ghi en Morón, Pablo Descalzo en Ituzaingó y Ariel Sujarchuk en Escobar.
También se suma una extensa nómina del interior, con dirigentes como Ricardo Curutchet, Mauro Poletti, Fabián Cagliardi, Mario Secco, Daniel Stadnik, Francisco Echarren, Gustavo Barrera, Rodrigo Aristimuño, Ricardo Moccero y Gilberto Alegre, entre otros.

La Cámpora, por su parte, gobierna una docena de municipios, entre ellos Hurlingham con Damián Selci, Quilmes con Mayra Mendoza en uso de licencia, Lanús con Julián Álvarez, Luján con Leo Boto, Mercedes con Juan Ustarroz, Azul con Nelson Sombra y Olavarría con Maximiliano Wesner. A ese esquema se suman aliados de Cristina como Pablo Zurro, Federico Susbielles, Mauro García y Mario Ishii.
El Frente Renovador conserva otro bloque con peso propio. Sergio Massa cuenta con intendentes como Juan Andreotti, Blanca Cantero, Darío Golía, Javier Gastón, Pablo Garate, Ricardo Marino, Bali Bucca y otros jefes territoriales. El massismo mantiene diálogo con Kicillof y con Cristina, aunque su alianza con Máximo Kirchner se expresa con nitidez en la Legislatura bonaerense.
A la vez, hay intendentes que buscan caminar por la cornisa de la interna: Gastón Granados, Federico Otermín, Nicolás Mantegazza y Federico Achaval estuvieron en Parque Lezama, con matices en su cercanía con La Cámpora. También aparecen nombres con vínculo con Cristina y buen trato con el gobernador, como Marisa Fassi, Gustavo Menéndez, Mariel Fernández, Leonardo Nardini y Juan de Jesús.
El PJ bonaerense entra en campaña
Kicillof movió otra ficha: lanzó una campaña de afiliación masiva al PJ bonaerense, una estructura que reúne 1.152.203 afiliados y tiene una edad promedio cercana a los 60 años. El dato no es menor en un escenario donde el Gobierno de Javier Milei busca eliminar o suspender las PASO en el Congreso. Si eso ocurriera, el peso de los afiliados y de la maquinaria partidaria podría crecer en la definición interna.
La nueva herramienta permite iniciar la preafiliación desde el celular, con trámite posterior en cada distrito, para personas desde los 16 años con último domicilio registrado en la provincia. “Ahora iniciar el proceso de afiliación al Partido Justicialista es muchísimo más fácil, y lo podés hacer directamente desde tu celular”, dijo Kicillof en un video grabado en Gaspar Campos. También sostuvo que la organización “es la forma más poderosa de defender a la Provincia y a la Argentina”.
El operativo quedó bajo la órbita de Mariano Cascallares, secretario general del PJ bonaerense, que empezó a coordinar con dirigentes locales de los 135 municipios. El padrón muestra apenas 22.168 afiliados entre 16 y 29 años, contra una mayoría que supera los 60. También registra 640.351 mujeres y 511.825 hombres.
La discusión bajó además al gabinete. Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, defendió en Saladillo las PASO en todos los niveles y sostuvo que Kicillof podría salir “fortalecido” si gana una primaria. En su cuenta de X llamó a “volver a conectar con la gente, estar cerca, escuchar más y contar con claridad qué proyecto queremos para la Argentina”.

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