Sin números ni aliados: el plan de Milei para borrar las PASO se empantana en Buenos Aires
Pamela Orellana


La discusión por las reglas electorales en la provincia de Buenos Aires empezó a tomar temperatura, pero no en los términos que esperaba La Libertad Avanza (LLA). El oficialismo nacional empuja una reforma integral que incluye la eliminación de las PASO, la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) y cambios en el financiamiento político, pero en territorio bonaerense el panorama aparece bloqueado por falta de acuerdos y con el peronismo decidido a sostener herramientas que considera vitales para su propia reorganización.
PASO: resistencia opositora y necesidad peronista
El intento libertario de eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias encuentra un límite claro en la Legislatura bonaerense. No sólo el peronismo está dispuesto a defenderlas: también sectores de la oposición rechazan su eliminación total. La Coalición Cívica, por ejemplo, propone una alternativa intermedia.
El diputado Andrés de Leo planteó que “las PASO, tal cual están, necesitan una modificación” y propuso que sean “abiertas, simultáneas y optativas para que los partidos donde no haya competencia no participen”.
Esa posición es compartida parcialmente por sectores del radicalismo, que aceptan discutir cambios pero no suprimirlas. La advertencia política de De Leo sintetiza el rechazo a la iniciativa libertaria: “La eliminación de las PASO nos retrotrae a los viejos vicios donde un dirigente armaba la lista con su lapicera”.
Del otro lado, el peronismo tiene razones propias para sostenerlas. En medio de una interna sin reglas claras, las primarias aparecen como un mecanismo de ordenamiento. La diputada nacional Victoria Tolosa Paz lo expresó sin rodeos: “Las PASO son clave para garantizar la participación ciudadana en la elección de nuestros candidatos y construir una alternativa federal”.
El debate no es abstracto. La falta de definición sobre el sistema electoral impacta directamente en la estrategia del PJ, donde la unidad no termina de consolidarse. Axel Kicillof, que emerge como uno de los principales aspirantes, evita forzar una síntesis prematura. “No voy a forzar una candidatura y provocar una ruptura total del peronismo”, afirmó en una entrevista reciente, dejando abierta la puerta a una competencia interna.
Boleta Única: consenso opositor, veto peronista
En paralelo, la Boleta Única de Papel reúne un apoyo amplio entre los bloques opositores. LLA, PRO, UCR y la Coalición Cívica coinciden en avanzar con el cambio del sistema de votación, apoyados en la experiencia reciente a nivel nacional.
El senador nacional del radicalismo, Maximiliano Abad, sostuvo que la BUP “demostró ser un instrumento de integridad y transparencia”, mientras que el diputado provincial del bloque UCR + Cambio Federal, Diego Garciarena, remarcó la necesidad de “reglas de juego claras” en un escenario de alianzas cambiantes.
Sin embargo, ese consenso choca con un dato estructural: el peronismo controla el Senado bonaerense y tiene capacidad para bloquear cualquier iniciativa. Con 24 bancas, puede garantizar el quórum y definir qué proyectos avanzan y cuáles no. En ese marco, la resistencia a modificar el sistema de boletas aparece firme y sin fisuras.
La discusión, además, se da en un contexto de parálisis legislativa. El radical Matías Civale advirtió que “han pasado casi dos meses desde el inicio de las sesiones ordinarias y hoy tendríamos que estar trabajando en comisiones”, lo que demora cualquier intento de tratamiento. “Aspiramos a que en los próximos días el presidente de la Cámara, Alexis Guerrera, tome la decisión de poner en funcionamiento los cuerpos”, agregó.
Reforma trabada y tablero abierto
El intento de LLA de avanzar con una reforma política integral suma otros frentes de conflicto. El desdoblamiento electoral por el que Civale presentó un proyecto, por ejemplo, no depende de la Legislatura sino del Ejecutivo provincial. La Casa Rosada busca unificar calendarios, pero Axel Kicillof ya demostró el año pasado que puede jugar con tiempos propios.
Al mismo tiempo, el debate por las reelecciones indefinidas expone otra fractura dentro del peronismo. Mientras un grupo de intendentes impulsa modificar la ley, el Frente Renovador mantiene su rechazo y sectores del kirchnerismo evitan quedar expuestos.
En ese contexto, empezó a circular la posibilidad de que la definición llegue por vía judicial, incluso con conversaciones informales entre jefes comunales en encuentros recientes donde también participó Sergio Massa.
El cuadro general muestra a un oficialismo nacional sin capacidad de construir mayorías en la provincia para su agenda electoral. La oposición presiona para discutir reformas, pero también exhibe diferencias internas. Y el peronismo, aunque dividido en su estrategia, encuentra en las PASO una herramienta funcional para ordenar su propia disputa.
Mientras tanto, la Legislatura sigue sin activar comisiones clave y el calendario electoral aún parece lejano. Pero el trasfondo es inmediato: la definición de las reglas de juego condiciona desde ahora el armado político hacia 2027.

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