El Niño 2026: maíz, soja y excesos hídricos en el mapa bonaerense
Pamela Orellana


El campo bonaerense entra en la campaña 2026/27 con una paradoja: el fenómeno climático que históricamente mejoró los rindes de algunos de sus principales cultivos también puede complicar lotes, accesos y fechas de siembra en zonas que ya llegan con demasiada agua. La aparición de AgroENSO, una herramienta desarrollada por investigadores del CONICET y el INTA, permite ponerle números a esa diferencia y bajar el análisis desde el promedio nacional hasta cada partido.
La aplicación toma información de las campañas 1990/91 a 2025/26, utiliza rindes oficiales de la Secretaría de Agricultura y clasifica los años según el Oceanic Niño Index (ONI) de la NOAA. Además, corrige las series por los avances en genética, fertilización y manejo para evitar comparar de manera directa un rinde de hace tres décadas con uno actual. El resultado no es un pronóstico: muestra cómo se comportaron históricamente los cultivos durante fases Niño, Niña y neutrales.
El dato llega justo cuando el Servicio Meteorológico Nacional considera que las condiciones del Pacífico ecuatorial son consistentes con una fase El Niño y asigna una probabilidad cercana al 100% de continuidad durante agosto, septiembre y octubre. Las proyecciones internacionales anticipan, además, un fortalecimiento hacia el último trimestre de 2026.
Un norte con mejores antecedentes
En Buenos Aires, el maíz es donde aparece una de las señales más claras. AgroENSO calcula que, a escala provincial, los rindes fueron históricamente 9,4% superiores al promedio en campañas Niño y 7,9% inferiores durante La Niña. Pero el dato general esconde diferencias mucho mayores entre partidos.

En Nueve de Julio, los años Niño mostraron un rendimiento de maíz 17% superior al promedio y los años Niña, uno 12% inferior. En Rojas, la diferencia fue de +13% y -11%, respectivamente; en Pergamino, de +10% y -11%. La concentración de respuestas significativas aparece especialmente en el norte y noroeste bonaerense, una de las zonas de mayor peso agrícola.
La soja también registra una relación favorable, aunque menos uniforme. A escala nacional, la soja de segunda rindió en promedio 10,3% más durante El Niño y la soja de primera, 7,9% más. Dentro de Buenos Aires, Coronel Dorrego aparece entre los territorios con mayores respuestas positivas de soja de primera durante esos años.
El contraste está en el sudeste. Allí, para el maíz y otros cultivos, la asociación con el ENOS se debilita e incluso deja de ser estadísticamente significativa. En otras palabras, que haya un Niño fuerte no permite trasladar automáticamente al sudeste bonaerense las expectativas de rindes del norte provincial. A nivel nacional, trigo, cebada y girasol tampoco mostraron diferencias significativas entre fases climáticas cuando se toma el promedio general.
Cuando más agua no significa más producción
El segundo problema es el punto de partida de cada lote. Especialistas del INTA vienen advirtiendo que una consolidación temprana del fenómeno podría favorecer lluvias superiores a lo habitual sobre el centro-este bonaerense y la cuenca del río Salado, mientras que los mayores beneficios productivos se concentran en posiciones altas y bien drenadas. En bajos y zonas deprimidas, el mismo escenario incrementa la posibilidad de anegamientos, falta de piso y dificultades logísticas.
Esa discusión ya dejó de ser teórica. En Bolívar y Carlos Tejedor, productores vienen revisando estrategias para la gruesa porque las napas permanecen elevadas, las lagunas están cargadas y el estado de caminos y accesos puede condicionar el movimiento de maquinaria y hacienda. En Carlos Tejedor, además, comenzó a operar una estación hidrometeorológica que mide nivel freático, humedad del suelo y otras variables para anticipar problemas.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires detectó la misma doble cara en su relevamiento de precampaña de maíz. Para 2026/27 proyecta 8,4 millones de hectáreas a nivel nacional, sin cambios interanuales, pero prevé mayor participación del cereal en el centro y oeste de Buenos Aires por las mejores perspectivas hídricas. Hacia el sur, la tendencia también es levemente positiva, aunque los excesos de agua podrían retrasar siembras y obligar a modificar fechas.
Rindes, precios y una cuenta que sigue ajustada
La discusión tiene peso propio en la economía provincial. El Ministerio de Desarrollo Agrario informó este año que Buenos Aires lidera la producción y superficie de trigo, soja, girasol y cebada y que también pasó a encabezar la superficie de maíz.

En la campaña 2024/25, los cinco principales cultivos sumaron 13,9 millones de hectáreas implantadas, casi dos millones más que cinco años antes.
Pero más humedad potencial no resuelve por sí sola la ecuación. El relevamiento de precampaña de maíz marca una mejora de precios respecto de 2025, mientras varios costos siguen presionando: entre campañas, el gasoil aumentó 48,7% y el fosfato diamónico, 9,8%. La posición abril de 2027 del maíz se ubicaba en agosto en torno de US$199,7 por tonelada, 14% por encima de la misma posición un año atrás.

Por eso, AgroENSO sirve para ajustar probabilidades, no para prometer resultados. Incluso un partido con antecedentes positivos puede contener lomas que capitalicen la humedad y bajos donde el agua impida sembrar o sacar la producción. Como sintetizó Juan Pablo Monzón, investigador del CONICET y uno de los responsables del desarrollo: “El uso de AgroENSO se debe complementar con otras tomas de información que debe realizar el productor a campo”.

Septiembre llega con otra ola de aumentos: los gastos que presionarán a los hogares

Estados Unidos dejó a la carne argentina fuera de un nuevo cupo de 300.000 toneladas

El costo de viajar sube y el transporte público pierde pasajeros en el AMBA

El presupuesto familiar volvió al límite y los inquilinos enfrentan una presión récord

Ingresos Brutos y retroceso fabril: los números detrás del reclamo de los industriales bonaerenses

El consumo de naftas y gasoil profundizó su caída en todo el país

Créditos hipotecarios: el Gobierno usará $2 billones de ANSES para financiar a los bancos

Impuestos, rutas y obras: el reclamo del campo bonaerense frente a la brecha fiscal con Córdoba y Santa Fe

Boca no tendrá respiro: la nueva seguidilla que preocupa a Arruabarrena

Privatización de AySA: extendieron el cronograma por pedido de las empresas interesadas



